Un paisaje bordado en Hanói

Esta obra llegó a nuestra colección durante un viaje a Hanói, Vietnam.

La adquirí en Len Art, un taller impulsado por la artista y artesana vietnamita Nguyen Thi Hong Van, donde jóvenes con discapacidades y niños autistas encuentran en el bordado no solamente el aprendizaje de un oficio, sino también una posibilidad de integración, desarrollo personal y autonomía.

La pieza se inscribe en esa particular tradición vietnamita en la que el bordado alcanza una verdadera dimensión pictórica. Aquí el hilo sustituye al pincel. Puntada tras puntada aparecen tallos, hojas, espigas y pequeñas inflorescencias que emergen sobre un fondo profundamente oscuro.

Los diferentes verdes, atravesados por amarillos y tonos pajizos, producen una sensación de profundidad. La dirección de las puntadas acompaña las formas vegetales y hace que algunas parezcan avanzar hacia nosotros mientras otras se pierden en una suerte de penumbra. El resultado está a mitad de camino entre el paisaje, la pintura y el arte textil.

Me interesó desde el primer momento su factura, pero también —y especialmente— la serenidad que transmite.
No es una obra que necesite imponerse. Su riqueza aparece en la contemplación pausada, en el ritmo vertical de las plantas y en esa naturaleza silenciosa que parece continuar creciendo más allá de los límites del marco.

Pero hubo otra razón importante para incorporarla a nuestra colección. Saber que detrás de ella estaba Len Art y conocer el carácter social de su proyecto modificó también mi relación con la pieza.
La adquisición dejaba de ser solamente la elección de un objeto que me atraía estéticamente: implicaba colaborar con una iniciativa que encuentra en el trabajo artesanal una herramienta de inclusión.

Y eso también forma parte de la obra que traje conmigo.

Hoy la tenemos en nuestra recámara. Creo que encontró allí su lugar natural. Su presencia me induce a un estado de calma y descanso, pero al mismo tiempo conserva la memoria de aquel encuentro en Hanói.

Los objetos que recogemos durante nuestros viajes a veces terminan contando mucho más que el lugar del que proceden. Hablan de quienes los hicieron, de las circunstancias en que los encontramos y también de aquello que nos llevó a elegirlos.

En este caso no traje solamente un bordado de Vietnam. Traje una obra construida con hilo, tiempo y paciencia, pero también atravesada por una historia de inclusión y humanidad.


Publicado

en

por