La Biblioteca Vasconcelos en CDMX sorprende por su arquitectura futurista y silenciosa.
Fue proyectada por Antonio Kalach y cuenta con obras como la de Gabriel Orozco colgada en su hall principal.
Estas tres bibliotecas ubicadas en México resultan muy interesantes para ser visitadas, mas aun cuando están muy despojadas del bullisioso público.
La Biblioteca Vasconcelos ubicada en el centro del Distrito Federal ofrece un viaje hacia el pasado así como otro hacia el futuro.
El pasado está referido al desuso que van teniendo día a día estas instituciones acumuladoras de tomos y documentos históricos los que frente a la presencia de los servidores han perdido vigencia.
Estos enormes edificios colmados de estanterías para la conservación y almacenamiento de libros de consulta con una infraestructura acorde en forma paulatina han ido adoptando un perfil museístico.
Cuando hacemos referencia al futuro en el caso de la Vasconcelos aludimos a sus enormes estanterías las cuales parecen edificios venideros donde nos proyectamos navegando en naves espaciales entre uno y otro. Seguramente que sus interiores deben de haber sido utilizados como escenario para alguna película.
Proyectada por el arquitecto Antonio Kalach (CDMX, 1960), fue inaugurada el 16 de mayo de 2006 por Vicente Fox de Quesada y su edificio se ha convertido en un modelo referente dentro de la arquitectura.
Asimismo el edificio que ocupa una planta de 38 mil metros cuadrados, cuenta con una serie de esculturas de artistas mexicanos entro los cuales destaca una obra de Gabriel Orozco colgada en el hall principal.
Recorrer sus mega espacios llenos de luz natural conlleva a una experiencia sensorial aturdidos por el silencio ensordecedor donde solo oímos nuestros pasos, generando disparadores mentales en virtud de su grandiosidad versus el poco público que la visita.
Un viaje entre estanterías que parecen naves espaciales
Otro espacio digno de visitar es la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada la que ocupa un edificio que fuera oportunamente construido y destinado para albergar una capilla.
La misma reúne bibliografía de temas de índole económicos.
Alojada en una capilla del Palacio Nacional en 1970 y a raíz de su creciente acervo fue trasladada hacia la nave principal del antiguo Oratorio de San Felipe Neri “El Nuevo” construido entre 1751 y 1770 ubicado en el Centro Histórico de la ciudad.
Una capilla convertida en santuario de la economía y del arte
Funciona básicamente como museo pues en sus paredes se encuentra el mural realizado al fresco llamado “La Revolución y los Elementos” el que fuera pintado por Vlady (Petrogrado, 1920-2005) entre 1972 y 1982, siendo la obra mas ambiciosa del artista.
Al regreso de su periplo europeo y durante un paseo por la ciudad, el artista quedó sorprendido frente a esa iglesia restaurada en la cual proyectó mentalmente de manera inmediata pintar un mural, soporte que estaba tan promocionado al servicio de la nación.
A raíz del premio recibido en 1971 del Salón Anual de Grabado en la Plástica Mexicana fue invitado a formar parte de los muralistas para lo cual le fueron ofrecidas las paredes del Palacio Nacional, pero con el ánimo de no rivalizar con los murales de Diego Rivera, sugirió plasmar su obra en esta capilla la que le fue asignada.
La imagen de desolación nuevamente se repite y los pocos lectores son octogenarios.
Otro tesoro escondido en Pátzcuaro en un antiguo convento construido en 1576 son los murales que decoran las paredes de la que fuera también una capilla.
En 1936 el presidente Lázaro Cárdenas ordenó su remodelación convirtiéndola en la actual Biblioteca Pública Gertrudis Bocanegra, espacio que le fuera asignado a Juan O’Gorman quien dio vida al mural el cual terminó de pintar el 10 de febrero de 1942.
El mural de 14 metros de alto y 12,7 de ancho, está dividido en cuatro secciones: la creación según los purépechas; la vida indígena antes de la Conquista; la llegada de los españoles; y momentos de la vida durante la Colonia.
O’Gorman, fiel amigo de Diego Rivera, ha trascendido dentro de la historia del arte como arquitecto, sin embargo también fue un gran pintor. Este mural nos brinda la posibilidad de acercarnos a la factura de sus trabajos.
Aquí los libros conviven con la historia purépecha y el arte de O’Gorman
Recodemos sus edificios en la urbanización del Pedregal de San Ángel en la Ciudad de México donde construyó el Museo Anahuacalli, así como el Museo Casa Estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, entre otros.
Estas tres bibliotecas son una buena oportunidad para plácidos y descontracturantes paseos comulgando con el arte mexicano.
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