Viñedos de La Tahona, Canelones.
En una nueva instancia, Draupadi Santiago reunió a un grupo de amigos en su casa-taller de Viñedos de la Tahona para compartir una mañana en la que la acuarela y la meditación volvieron a encontrarse.
En esta oportunidad, cada uno pintó tres flores, inspiradas en modelos sugeridos por Drau. Entre pinceles, agua y color, la propuesta fue también una invitación a detener el ritmo cotidiano, concentrarse en el presente y dejar que la creatividad encontrara su propio camino.
Los encuentros de Drau tienen justamente esa cualidad generando un espacio de distensión, intercambio y creación, donde pintar importa tanto como el tiempo compartido.
La mañana estuvo acompañada por un rico desayuno servido por Lourdes, siempre atenta a cada detalle y también a dejar registro fotográfico de esos pequeños momentos que terminan formando parte de la memoria del encuentro.
Una experiencia sencilla y disfrutable: tres flores, algunas acuarelas, meditación y, sobre todo, el placer de crear en buena compañía.
