Street food Latinoamérica

Desde hace no muchos años mirábamos la comida servida en la calle como una opción muy poco accesible de acuerdo a nuestros parámetros.

Considerábamos la calidad de los productos, el agua, la falta de higiene, la pulcritud en los utensilios, etc, elementos muy poco recomendables.

-Seguro que acabarás con diarrea o internado, – era la idea común que nos inhibía a acceder a esas opciones.

En mi caso lo experimenté por primera vez en Hanoi luego de la insistencia de la guía que me había contratado para acceder a lugares no turísticos. Nos hicimos amigos y me llevaba a todos los lugares típicos vietnamitas. Siempre era el único extranjero al grado tal que los lugareños se arrimaban y me pedían tomarse fotos conmigo como si fuera famoso.

También allí me animé a subirme a las motos para ir de un sitio a otro costumbre que he aplicado en varias ciudades donde ese medio de transporte no es habitual.

A partir de ese viaje he ido incorporando el hábito de comer en puestos callejeros y mercados disfrutando no solo de los platos típicos sino también de la experiencia de sentirme lo menos turista posible.

La serie Street Food de Netflix es maravillosa. Casi podemos oler los aromas a través de la pantalla.

Es una forma de viajar, conocer, regresar y aprender. Eso me lleva a arrepentirme de las oportunidades en que desheché la opción de comer en puestos callejeros años atrás.

Recientemente Netflix estrenó la serie recorriendo ciudades latinoamericanas comenzando por Buenos Aires, pasando por Salvador de Bahía, La Paz, Oaxaca, Lima y Bogotá, ciudades que en mi caso he tenido oportunidad de conocer.

Doble deleite si consideramos que amén de las imágenes podemos disfrutar de nuestro idioma en sus más variadas diversidades y tonalidades.

Los anuncios que realizan los vendedores más que oírse, se sienten pues son cantos seductores a nuestros oídos que nos invitan a acceder a sus ofertas.

Lo más rico de nuestros países son sus personas, amables, educadas, dispuesta a hablar y escuchar, cálidos, aspectos que generan un condimento adicional no menor a la hora de saborear un plato típico.

Hace poco tiempo realicé un viaje gastronómico siguiendo las huellas de los principales chefs de Cusco y Lima y donde mejor comí fue en el mercado de Cusco. En esos puestos no solo la comida es exquisita sino que es preparada en el momento y frente al comensal, sumado a la calidez de sus cocineros quienes también deleitan nuestros espíritus. Nos hacen sentir clientes especiales, amigos de la casa mismo siendo personas de paso.

Estas series son un deleite, más aun hoy día en que debemos viajar desde casa.

La serie Tacos que recorre México también es del estilo y muy recomendable.


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