Montevideo, Uruguay.
Velazco: del color al vértigo
Un lenguaje consecuente
Hay artistas que son consecuentes en su narrativa artística y Santiago Velazco es uno de ellos.
La creatividad es un estado de (in) consciencia que nos lleva a habitar determinados estados creando una cosmovisión propia de cada artista.
El hecho de que el creador insista en su discurso habla muy bien de él.
Son pautas dictadas por un lenguaje propio, original, a través de las cuales el artista vehiculíza su adición al arte.
Santiago Velazco (Montevideo, 1976) es un pintor y diseñador gráfico, profesión que se percibe claramente en sus obras de arte.
Se formó con Enrique Badaró y Fernando López Lage.
De los grafitis al bastidor
Comenzó con mucho éxito creando obras de ágiles pincelas dentro de un estilo similar al street art haciendo uso del stencil sobre lienzos. De alguna manera, Velazco trasladó los grafitis al formato bastidor con mucha gracia y sutileza logrando seducir de inmediato a los espectadores y clientes, como fue mi caso.
Ha participado en varias manifestaciones y ferias incluyendo la Bienal de Montevideo.
Sus piezas mas recientes son una explosión de colores dando la sensación literal de que ha dinamitado estructuras compuestas por figuras que quedan esparcidas de forma accidental y desordenadas a la vez que nos resultan cautivantes.
Algunas de las mismas las ha creado en dimensiones monumentales, convirtiéndose en un foco de atracción que conducen al espectador a navegar cual trozo de un objeto en ese remolino que nos hace también suyo.
En sus obras existe una cierta similitud con las composiciones que realizaba Miguel Ángel Battegazzore (Montevideo, 1931-2024) aunque de tenor abstracto.
Otra característica de sus obras, amén del amplio colorido, es una cierta musicalidad que las mismas generan.
Las obras de Velazco no se observan sino que se habitan.
La retórica del color
Velazco hace uso de un abanico de los colores que transmiten goce y positividad.
En ellas no falta el amarillo sinónimo de felicidad, optimismo, creatividad y por supuesto del sol. El naranja es el que genera alegría, energía, exuberancia juvenil y calidez.
Tampoco faltan los diferentes tonos de verde que nos vinculan con la esperanza, la naturaleza, la armonía y fundamentalmente con el equilibrio.
A la hora de transmitir amor no puede dejar de faltar el rosa sinónimo de ternura e inocencia.
El rojo que es la pasión, la sensualidad, la sexualidad y también la alegría.
El blanco conlleva a la pureza, la limpieza y la claridad y por su lado el azul es el sinónimo de la calma, la paz y la serenidad.
Todos ellos forman parte de la retórica positivista de Velazco.
Sus cuadros son el resultado de haber introducido varios elementos dentro de una batidora y la forma en que están compuestos nos conducen a un plácido y alegre estado de ánimo en el cual da gusto habitar.
Alerta Naranja: inmersión y tensión
En esa oportunidad y bajo la curadora de Gimena Pino, Velazco está exhibiendo un conjunto de obras bajo el título “Alerta Naranja”.
El nombre forma parte de la propuesta. Tanto el término usado así como el color nos preparan, nos predisponen para experimentar algo diferente a lo visual.
Una pequeña sala actúa como preámbulo a la vez que actuando como un trampolín nos empuja a adentrarnos de una a esa gran vorágine de ideas, de estímulos y de sensaciones ambiguas, imprecisas cargadas de un tenor sombrío remarcado con grandes telas telas que sutilmente flamean a nuestro pasar.
El color naranja que domina esta sala preámbulo de la muestra, nos adentra a un gran organismo vivo, que late a la vez que nos atrapa.
Mas que ver la muestra en forma pasiva seremos parte de la misma cumpliendo un rol como si fuésemos un elemento mas dentro de sus obras.
La muestra consiste en una serie de obras con las que el artista viene trabajando desde hace cinco años.
Mas que una exhibición de obras, donde Velazco da cabida al stencil, la fotografía, los recortes, el dibujo y a piezas escultóricas, el artista nos invita a introducirnos en un espacio virtual reflejo de sus impresiones que también son las nuestras.
El uso del color naranja, muy energético por cierto, está contrastado con el negro sinónimo de miedo, de tristeza y fundamentalmente de incertidumbre cargada de miedo, todo lo que nos conduce a otra realidad.
Esta muestra en forma de espiral, habla de sensaciones, de incertidumbres tanto de nuestro presente como futuras.
Es el resultado de una gran implosión que se ha dado dentro de la mente de Santiago lo que claramente queda reflejado en la sala principal del Museo Blanes donde el artista nos conduce con éxito a un gran remolino emocional, también perturbador.
De esa manera la muestra mas que ser observada se habita.
Parados de frente en la puerta de ingreso nuestra mirada la cubre en toda su conjunto y a medida que comenzamos a avanzar la instalación nos va devorando haciéndonos suya.
Se trata de una gran película de tenor peligroso en la cual somos actores mas que espectadores.
La gran tela del fondo de tamaño monumental nos aprisiona, actuando de forma enigmática y en todo momento actúa de referente.
Sombras, recortes y reminiscencias de Matisse
Un aspecto a destacar muy innovador en la retórica de Velazco es el uso de los recortes, aspecto que lo vincula con Henri Matisse (1869-1954), amén de que el francés era también un artista guiado por la luz, quien también vivió un proceso similar aunque en su caso fue por necesidad ya que el pintor trabajó en sus últimos meses de vida desde una silla de ruedas lo que le impedía pintar.
Otro elemento que Santiago incorpora con mucho tino es el uso de las sombras. No solo sus telas recortadas son cautivantes sino que también logran una proyección sobre el fondo ya que las mismas han sido colgadas retiradas de la pared con gran acierto.
La sombra es un indicio de algo que tampoco podemos controlar. Está asociada a otra presencia así como a aspectos inconscientes, inclusive a aspectos reprimidos de la personalidad, todo lo que de alguna forma podemos percibir a medida que caminamos junto a las grandes telas negras que ondulan a nuestro pasar.
Un torbellino emocional
La muestra puede ser recorrida con otros espectadores pero recomiendo la experiencia de navegar dentro de la misma solo, dejándonos conducir o marear si se quiere, dentro de un gran torbellino que es a lo que sin dudas apunta el artista con esta propuesta donde el elemento mas perturbador es la gran tensión con la cual se la vive, donde se aceleran nuestros latidos producto de una alerta constante que nos intimida.
“Alerta Naranja” ha sido un gran acierto
Esta innovadora exposición le ha permitido a Velazco utilizar su retórica artística que le ha acompañado y caracterizado a lo largo de su carrera a la vez que le ha permitido echar mano a nuevos soportes donde el espectador tiene chance de ser un sujeto activo.
Mención especial para un par de obras con trazos sobre cristales enmarcados donde las mismas también reflejan sombras, un otro ser diferente que también las habita.
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