San Antonio de Padua con el Niño Jesús

Esta talla en madera policromada y dorada la compré en Mariana, Minas Gerais – Brasil en el Taller de Hélio Petrus

La escultura de San Antonio con el Niño se inscribe en la tradición viva de la imaginería mineira, uno de los legados más sólidos del barroco luso-brasileño.

No es una pieza antigua, pero piensa como tal puesto que respeta técnicas, ritmos y silencios que el arte contemporáneo muchas veces olvida.

La figura del santo aparece de pie, con el Niño Jesús apoyado sobre el libro —símbolo del Verbo— mientras el pequeño sostiene una esfera dorada que remite a Cristo como Salvator Mundi.

El gesto de San Antonio, con la mano extendida, no impone ni bendice sino que su fungión es la de convocar.
Es una imagen hecha para el diálogo íntimo, no para el espectáculo.

La talla está realizada en madera maciza, con un tratamiento minucioso de los pliegues del hábito franciscano, resueltos en amplias ondulaciones que dan movimiento y peso visual.

El trabajo de dorado y estofado es uno de los puntos más altos de la pieza: capas de oro a la hoja cubiertas por veladuras oscuras, luego incisas con motivos vegetales, logrando un juego de luz contenido, profundo, nada estridente. En ella el dorado no adorna sino que significa.

La policromía del rostro y las manos es sobria, de expresión serena y humanizada, fiel a la tradición brasileña que privilegia la cercanía devocional por sobre el dramatismo europeo.

El pedestal integrado, de perfil escalonado, remite a las imágenes destinadas al culto privado o a pequeñas capillas domésticas.

Hélio Petrus es uno de los nombres fundamentales de la escultura sacra contemporánea en Brasil. Radicado en Mariana, Minas Gerais, trabaja desde hace décadas en la preservación y continuidad de las técnicas tradicionales de la imaginería barroca: talla directa en madera, encarnado, policromía, dorado y estofado.

Su obra no reproduce el pasado como reliquia, sino que lo reactiva. Petrus entiende la tradición como un lenguaje en uso, no como un museo cerrado. Por eso sus piezas circulan tanto en colecciones privadas como en espacios religiosos y culturales, manteniendo viva una cadena de transmisión artesanal que en Minas Gerais ámbito del escultor Alejandinho (1730-1814) nunca se cortó del todo.

Esta talla me sedujo ni bien Petrus me la enseñó pues no busca pasar por antigua. Busca algo mejor: ser verdadera y reúne las características de su autor.

Es una obra contemporánea con memoria, oficio y fe en la materia. Y eso, hoy, es casi un milagro.


Publicado

en

por