Manantiales, Maldonado.
¿Un banco puede desobedecer?
¿Una estructura puede respirar?
¿Y una galería en Manantiales puede jugar en primera división internacional sin complejos?
La muestra Oscilaciones de Pablo Reinoso no es solo una exhibición: es una toma de posición sobre qué entendemos por arte, diseño y espacio. Y no todo es tan cómodo como sus bancos.
En la reseña completa digo lo que muchos piensan y pocos escriben.
Sin eufemismos. Sin aplauso automático.
Si te interesa el arte contemporáneo en serio —no el de catálogo— la nota está a continuación.
Leé. Y después discutimos.
Sobre la Ruta 104, en Manantiales, late la galería más internacional del Uruguay. Y no es una frase marketinera, es una constatación.
XIPPAS, dirigida por Renos y Sofía, juega en otra liga. Programa sólido, circulación global y una capacidad poco frecuente de alternar artistas locales —como Rita Fischer, con quien abrió temporada— con figuras de peso internacional.
El pasado martes convocó con Pablo Reinoso y su muestra Oscilaciones
Nacido en Buenos Aires en 1955, radicado en París desde 1978, Reinoso es un artista que habita simultáneamente la arquitectura, la escultura y el diseño sin pedir permiso.
Aprendió carpintería de niño —su primera silla la hizo a los seis años— y ese dato no es pintoresco sino que explica su relación física, casi afectiva, con la materia.
Diseñó, entre otras intervenciones públicas, las rampas del Palacio del Elíseo y en 2025 recibió la Legión de Honor de manos de Emmanuel Macron. Pero más allá de condecoraciones, su verdadero mérito está en otra parte ya que logra que el objeto funcional se desborde hacia lo poético sin perder rigor, elegancia y seducción.
En su obra, la incertidumbre siempre termina bien. Nos empuja a una leve crisis perceptiva —¿esto es banco o escultura?, ¿estructura o organismo?— para devolvernos al mundo cotidiano apenas más conscientes.
Oscilaciones: energía contenida
La muestra actual reúne piezas mayormente adosadas a muro. Son obras envolventes, enigmáticas, donde la materia parece tensarse entre lo orgánico y lo estructural. Madera y metal se curvan, se expanden, se repliegan.
Sin embargo —y aquí conviene decirlo sin rodeos— las piezas más potentes de Reinoso suelen ser aquellas que ocupan el espacio o que invitan al uso. Sus bancos, por ejemplo, no son solo esculturas, son experiencias. Sentarse en uno es aceptar la invitación a habitar el arte sin solemnidad.
Y eso no es poco.
XIPPAS dirigido por Renos y Sofía, conserva en su parque esculturas que evocan arcos de fútbol y bancos bajo el alero que sintetizan su pensamiento compuesto por forma y función dialogando sin jerarquías.
Reinoso no enfrenta arte y diseño; los hace convivir. Fuerte y discreto a la vez.
Si el arte contemporáneo a veces se pierde en discursos inflados, Reinoso ofrece algo más honesto: materia que piensa y objetos que respiran.
Y sí, tener un banco suyo en casa es mucho más que tener un banco. Es tener una conversación permanente con el presente.
Si querés la lectura completa, con el análisis crítico y el contexto que no entra en un post, ya sabés dónde encontrarla.
Dirección
Ruta 104 km 5, Manantiales, Punta del Este, Uruguay.
A pocos metros del MACA, pero esto es otra cosa.
