Obituario: José Luis Parodi

José Luis Parodi (Montevideo, 1962–2026)

Ayer partió hacia otra dimensión José Luis Parodi, artista y amigo.

Ingeniero civil de formación, nunca aceptó la idea de una sola vocación: a la técnica le sumó, sin pedir permiso, el arte. Y ahí se quedó.

Nos conocimos en el taller de Hugo Longa. Éramos compinches de salidas, de charlas largas y de esa alegría algo inconsciente que da la juventud. La vida, después, fue menos liviana. Una enfermedad lo sorprendió temprano; más tarde llegó el Parkinson. Nada de eso lo retiró del mundo. Al contrario: se afirmó en él.

El arte fue su trinchera. No dejó de trabajar ni de crear. Hace un par de años presentó una muestra individual en la librería El Tesoro, en La Barra. Allí dio un giro decisivo: dejó atrás el figurativismo y se lanzó al abstracto. El resultado fue una obra de pulso musical, rítmica, sensible, celebrada por público y colegas. Escribí una nota sobre esa exposición; él me la agradeció de corazón. Lo mío no fue un gesto afectivo: fue una lectura honesta de su trabajo.

Antes había publicado un libro autobiográfico sobre la lucha con su enfermedad, al que siguieron dos títulos más. Escribir también fue una forma de resistir.

En su juventud fue un chico guapo, simpático, muy buscado —sobre todo en Punta del Este—, donde su madre era una figura clave del rubro inmobiliario. Con los años cambió el brillo externo por una profundidad ganada a fuerza de golpes.

Activo en redes hasta el final, siempre presente: mostrando su obra, comentando la ajena, dialogando. Nunca se corrió del intercambio.

La noticia entristece. Pero ese dolor se equilibra con el ejemplo de vida de alguien que luchó durante años sin cinismo ni queja pública. Con trabajo, con arte, con dignidad.

Abrazo al cielo. Que descanses en paz, junto a Dios.

Mi más sentido pésame a su madre, Nana Lavagna, a sus familiares y amigos.


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