Museo Louisiana

Humlebæk, Dinamarca.

Donde el arte contemporáneo dialoga con el mar, la arquitectura y el paisaje escandinavo

El Museo de Arte Moderno Louisiana es uno de los museos de arte contemporáneo más prestigiosos y visitados del mundo. Su singularidad radica en el equilibrio casi perfecto que logra entre arte, arquitectura y naturaleza.

Ubicado en Humlebæk, sobre la costa norte de la isla de Zelanda, a unos 40 kilómetros de Copenhague, llegar hasta allí implica más de una hora de viaje entre metro y tren. Sin embargo, el esfuerzo encuentra una rápida recompensa.

Más allá de la calidad de su colección y de sus exposiciones temporales, lo verdaderamente fascinante es la relación que el museo establece con su entorno. Rodeado de bosques y abierto al mar, ofrece pausas visuales que permiten descansar la mirada antes de volver a enfrentarse a las obras.

El edificio, diseñado por los arquitectos Vilhelm Wohlert y Jørgen Bo e inaugurado en 1958, se despliega de manera serpenteante sobre el terreno. Sus pabellones están conectados por pasillos vidriados que integran el paisaje al recorrido expositivo, mientras algunas de sus salas se desarrollan parcialmente bajo el nivel del suelo.

Situado frente al estrecho de Øresund, el museo regala además espectaculares vistas hacia la costa sueca. Sus jardines albergan cerca de sesenta esculturas de artistas fundamentales como Alexander Calder, Jean Arp, George Rickey, Alexander Calder, Jean Arp, Roy Lichtenstein, Per Kirkeby, Nobuo Sekine, George Rickey, Dan Graham y otros grandes referentes de la escultura moderna, convirtiendo el parque en una extensión natural de la experiencia museística.

La colección permanente reúne más de 3.500 obras realizadas desde 1945 hasta la actualidad. Entre sus artistas más destacados figuran Jannis Kounellis, César, Max Bill, Philip Guston, Josef Albers, Alberto Giacometti quien se ubica en una espectacular sector del
Museo, Marlene Dumas, Jesús Rafael Soto, Victor Vasarely, Asger Jorn y El Anatsui, quien participó en la Primera Bienal de Montevideo, entre otros.

Mención especial para una de las obras estrellas por la demanda de público como es la instalación de Yayoi Kusama.

Louisiana continúa ampliando activamente su acervo. Entre 2022 y 2025 incorporó alrededor de 200 obras de cien artistas provenientes de 37 países, de los cuales 49 ingresaron por primera vez a la colección. Las adquisiciones responden a tres líneas fundamentales: profundizar la representación de artistas ya presentes, incorporar nuevas prácticas contemporáneas y completar vacíos históricos mediante la adquisición de obras consideradas esenciales.

Un modelo ejemplar de cómo exhibir arte contemporáneo sin perder de vista el paisaje

Un ejemplo significativo es la incorporación de la serie House Beautiful: Bringing the War Home (1967-1972) de Martha Rosler, conjunto de fotomontajes en los que la artista confronta imágenes de revistas de decoración con fotografías documentales de la Guerra de Vietnam, produciendo una crítica incisiva sobre la distancia entre el confort doméstico y la violencia política.

Entre las adquisiciones recientes también destacan videos de Nan Goldin, fotografías y obras de Rosemarie Trockel y trabajos de Julie Mehretu.

Las salas se organizan a menudo en núcleos temáticos que permiten establecer diálogos entre distintas generaciones y sensibilidades artísticas. Durante mi visita encontré especialmente atractivas obras de Ulay y Marina Abramović, Ana Mendieta, Andy Warhol, Anselm Kiefer, Francis Bacon y David Salle , entre muchos otros artistas que invitan a detenerse y regresar sobre los propios pasos.

Actualmente el museo presenta una exposición temporal dedicada a Asger Jorn, una de las figuras más influyentes del arte danés del siglo XX, además de una importante muestra de la artista francesa Sophie Calle, que será motivo de una próxima reseña.

Louisiana es uno de esos museos donde una visita de unas pocas horas parece insuficiente. Es posible pasar allí una jornada completa recorriendo sus galerías, disfrutando de su restaurante, explorando la librería y la tienda especializada o, simplemente, descansando sobre el césped de sus jardines frente al mar. Pocos museos consiguen que la contemplación del arte y la experiencia del paisaje formen parte de una misma vivencia.


Publicado

en

por