Lola Mora, pionera, trasgresora y segregada
Fue la primer mujer artista de Argentina y la primera escultora de América Latina.
Asimismo se trató de una de las únicas mujeres en el mundo en dedicarse a piezas escultóricas monumentales en esa época.
Lola Mora era una artista trasgresora que tuvo que cargar con dos grandes pesos, no solo el de ser mujer artista sino también el ser escultora.
La escultura fue un ámbito restringido a las mujeres hasta mediados del siglo XX, razón por la cual fue víctima de prejuicios de la época.
Durante toda su vida debió de luchar contra el machismo que reinaba en el medio sumado a una gran burocracia que cuestionaba cada paso que la artista daba.
Un encuentro personal con su obra
Lola Mora se me cruzó en un reciente viaje que llevé a cabo por Argentina.
Se trató de un gran encuentro con su historia al confrontarme con su obra en San Miguel de Tucumán.
La grandilocuencia de su narrativa y el tamaño de sus esculturas me impactaron a primera vista, mucho mas una cuando descubrí que se trataba de una mujer artista.
Enseguida comencé a averiguar en internet y en las librerías que se me iban cruzando llegando a buscar en aquellas mas grandes para encontrar alguna biografía suya, cosa que no logré.
Solo encontré un ejemplar publicado en 2024 titulado “El trabajo de Lola Mora. Desde la historia, el urbanismo, el arte, la semiótica y la mirada del artista” donde Beatriz Brega Buffet analiza la escultura El trabajo.
Origen incierto, destino turbulento
La bibliografía tampoco le ha facilitado una buena biografía y el respeto que se merece.
Ni su origen ni su fecha exacta de nacimiento se han podio definir razón por la cual se la disputan salteños y tucumanos.
Todo indicaba que había venido al mundo bajo particulares circunstancias que de alguna manera le predecían una vida complicada.
Dolores Candelaria Mora Vega nació en Trancas, Tucumán el 12 de abril de 1867 aunque su familia vivía en Salta, en El Tala departamento de La Candelaria. Sus padres debieron de trasladarse a Trancas a 16 km de la casa familiar para bautizarla donde quedó registrado su nacimiento como el 22 de junio del mismo año.
También existe otra fuente la que indica que su fecha de nacimiento habría sido el 17 de noviembre de 1867.
El hecho de que a sus cuatro añitos la familia se haya mudado a San Miguel de Tucumán, reforzaron aun mas su identidad tucumana.
Lola nació dentro de un gran familia de hacendados tanto por el lado de su padre como de su madre.
El matrimonio tuvo siete hijos siendo ella la tercera entre tres varones y cuatro mujeres.
Recibió una educación burguesa donde no faltaba la formación artística y de niña demostró tener facilidades para el arte, razón por la cual a sus 20 años acudió a clases de arte dirigidas por el pintor italiano Santiago Facucci (1856-1922) que luego reforzara con el austriaco John MacTavish (1856-1982).
En sus inicios dentro del arte se decantó por los retratos y en función de su gran habilidad comenzó a retratar a personalidades de la sociedad tucumana.
De Tucumán a Roma: la formación europea
Su fama trascendió y ello la llevó a ser una fecunda retratista en carbonilla donde representó a varios gobernadores tucumanos sitio en el cual encontraba un gran respaldo, el que le llevará a obtener una beca para formarse en Roma a donde viaja en 1897 patrocinada por el presidente de la Nación Julio Argentino Roca (San Miguel de Tucumán, 1843-1914).
En 1894 realizó su primera exposición donde colgó 25 retratos de gobernadores tucumanos con grandes similitudes a las fotografías.
En Italia continuó con su formación en pintura con Francesco Michetti, pero será Constantino Berbella (1852-1935) quien la guiara dentro de la escultura comenzando a realizar piezas en terracota.
No pasó mucho tiempo hasta que tanto ella como su maestro se dieron cuenta que era en ese soporte donde la artista mejor se expresaba.
Fue tanto el éxito y aprobación de sus colegas así como del público que Lola decidió instalarse definitivamente en Roma donde armó su taller el cual la obligará a regresar periódicamente desde Buenos Aires para llevar cabo sus obras.
A sus cuarenta años era reconocida en Europa
En 1900 participó en la Exposición Universal de París con un autorretrato realizado en mármol de Carrara el cual le llevó a ser galardonada con la medalla de oro.
Y ese fue el inicio de una gran carrera que también llega a oídos de la familia real inglesa de quienes recibe un pedido para esculpir un retrato de la reina Victoria para ser emplazado en Melbourne y también otro del zar Alejandro I en San Petersburgo, ambos encargos que tuvo que rechazar porque ello requería adoptar la ciudadanía británica o rusa respectivamente.
Pero su carrera le tenía destinado otro camino donde no sería la suerte su compañera de vida.
A su regreso de Roma en 1900 y contando con un prestigio y reconocimiento internacional comenzó a recibir innumerables pedidos de obras para alojar espacios públicos de Buenos Aires.
La Fuente Las Nereidas: belleza y escándalo
Dentro de los mas importantes cabe destacar la pieza para decorar la Plaza de Mayo para lo cual presentó la “Fuente de las Nereidas” que realizó a lo largo de diez meses en Roma y que fuera embarcado desde Génova.
La pieza resulto demasiado escandalosa frente a las miradas tradicionales máxime que la misma estaría emplazada frente a la Catedral metropolitana razón por la cual su inauguración fue postergada hasta que en 1903 le encontraron otro lugar en el Paseo de Julio donde la asistencia del reducido público quería contemplar la fuente del escándalo, entendiéndose dicho termino en sus dos acepciones.
Pero allí tampoco duraría mucho tiempo y en 1918 fue trasladada a un sitio menos visible como lo era la Costanera Sur donde aun se le puede ver.
Esta fuente que generó controversias en el Congreso, sin lugar a dudas coronó su carrera.
Tiene una forma de vulva de donde emergen tres tritones con sus caballos.
El el centro está representado el nacimiento de Venus, la diosa que representa el amor, la belleza así como la fertilidad, la cual se encuentra custodiada por dos Nereidas, ninfas protectoras.
Sin lugar a dudas solo una mujer con su formación en Italia y su ductilidad para tallar el mármol, podría haber plasmado una obra con esa características tan femeninas.
La aprobación de la misma había sido dado por el intendente de Buenos Aires Adolfo Bullrich, pero las tallas femeninas con los pechos desnudos significó una gran ofensa escandalizando al ámbito político razón por la cual se le escondió.
Lola pretendía en sus obras exaltar a la mujer libre resaltando su belleza natural pero dichos desnudos fueron considerados inmorales por las ligas moralistas de la época quienes ni si quiera aceptaban verla trabajar de pantalones.
Con mucho acierto y audacia, la escultora lograba transmitir pensamientos así como sentimientos en sus piezas figurativas.
Oportunamente Lola se expresó de esta manera: “lamento profundamente que el espíritu de cierta gente, la impureza y el sensualismo hayan primado sobre el placer estético de contemplar un desnudo humano, la mas maravillosa arquitectura que haya podido crear Dios”.
Hoy día la maravillosa fuente de ocho metros de longitud, que no tiene nada que envidiarle a los centros escultóricos de Borromini y Bernini en Roma, está protegida por un anillo de cristal para evitar ser vandalizada.
Lola Mora también llevó a cabo obras para Tucumán como fue el busto de Juan Bautista Alberdi, la Estatura de la Libertad y los dos bajo relieves que ocupan un gran espacio en los jardines de la Casa de la Independencia en San Miguel que fue donde yo quedé impactado por estas obras.
Rosario, San Salvador de Jujuy y San Juan, también albergan esculturas suyas en espacios públicos.
Todas su obras las realizaba en su estudio en Roma donde contaba con la infraestructura necesaria.
Un procedimiento inadecuado por parte del Estado
Su obra mas relevante es el conjunto escultórico monumental compuesto por seis estatuas, que lleva por nombre “Alegorías».
Cada talla lleva el nombre del espíritu que representan: El Progreso, La Justicia, La Libertad, La Paz, ElTrabajo y La Audacia, esta última compuesta por dos leones.
Para ello Lola Mora se ocupó no solo de diseñar las piezas que fueron talladas en mármol de Carrara sino también y en virtud de la función de cada uno se ocupó de seleccionar el lugar donde serian emplazadas así como en la dirección en que debían de ser colocadas.
El encargo fue hecho para alhajar las escalinatas de entrada del Congreso de la Nación donde se colocaron en 1907 y donde duraron muy poco tiempo.
Las esculturas fueron consideradas escandalosas por lo cual fueron arrancadas y descartadas habiendo sido dejadas en muy malas condiciones durante un largo tiempo en galpones del Estado.
Con posterioridad fueron repartidas entre diferentes ciudades del país.
En 2013 se reinstalaron réplicas en su sitio original mientras que las originales fueron colocadas en 2025 en el Centro Cultural Lola Mora en Jujuy.
En 1909 a sus 43 años contrajo matrimonio con un hombre dieciséis años mas joven, unión que duró menos de 10 años a raíz de los engaños de su marido.
En 1910 se rescindió su contrato, pero mismo así y a su coste, Lola entregó al Estado el grupo compuesto por seis esculturas para el Monumento a la Bandera en Rosario, el cual había sido reasignado a favor de Alejandro Bustillo y Ángel Guido.
En 1915 tuvo que vender su estudio en Roma para sobrevivir regresando definitivamente a su país.
Luego de su regreso de Roma vivió entre Salta y Jujuy donde existen varias obras suyas en espacios públicos, hasta que luego decide radicarse en Buenos Aires donde vivirá hasta el final de su vida.
Había sido promovida por Bartolomé Mitre y también por Julio Roca quien fuera su mecenas pero a partir de 1913 su carrera comenzó a declinar a consecuencia de que algunos integrantes del gobierno porteño catalogaban sus obras con tintes de obscenidad y mal gusto para el público, todo lo que concluyó en la rescisión de su contrato en 1925 firmado por el presidente Marcelo Torcuato de Alvear.
El ocaso entre patentes, petróleo y olvido
Su tesón y constante emprendedorismo también la llevaron a invertir en otro tipo de proyectos relacionados con la obtención del petróleo en las selvas salteñas, el tendido de rieles del Ferrocarril Trasandino del Norte, así como la proyección de películas de cine sin pantalla utilizando una columna de vapor, entre otras ideas a través de las cuales obtuvo varias patentes.
Lola Mora fue una especie de Leonardo da Vinci pero el solo hecho de ser mujer y divorciada no le jugó a su favor.
El 7 de julio de 1936 y bajo el cuidado de sus tres sobrinas Lola falleció en total indigencia y olvidada. Había sufrido ciertos ataques cerebrales que le habían derivado en una senilidad anticipada y pérdida de memoria, con parálisis en parte de su cuerpo.
Lola Mora tuvo una formación renacentista pero su impulso creativo la llevó a otros escenarios creativos mas alineados con Auguste Rodin (1840-1917).
Su estilo mezcla de clasicismo academicista con tendencias abstractizantes donde en algunos casos parecen obras inconclusas la posicionan a la altura de las vanguardias europeas del siglo XX junto con Alberto Giacometti, Pablo Picasso y el mismísimo Henry Moore, aspectos que no fueron reconocidos dentro del pacato y convencionalista ámbito porteño guiados por normas morales que no les permitían apreciar el camino que el arte iba tomando.
Legado y reconocimientos póstumos
Desde 1995 se celebra en forma anual la Semana de las Artes tanto en El Tala como en Salta Capital bajo la denominación de Festival Nacional de las Artes Lola Mora.
Como motivo de un homenaje póstumo en 1998 se designó el día 17 de noviembre, fecha de su natalicio como el “Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas” el que fuera firmado por el Congreso de la Nación.
También existe desde 1999 el «Premio Lola Mora” el cual tiene como objetivo impulsar cambios en las pautas culturales, usos y costumbres que permitan eliminar estereotipos de la imagen de las mujeres que se transmiten en los medios de comunicacion.
A fines de 2025 será inaugurado un espacio enclavado en Bajo Alto La Viña denominado Centro Cultural Lola Mora en San Salvador de Jujuy, el cual había sido diseñado por el arquitecto Cesar Pelli (Miguel de Tucumán, 1926-2019) y el cual constituye el mayor homenaje a la escultura y su legado.
El mismo fue distinguido en la 18° Bienal Internacional de Arquitectura en Buenos Aires en 2022 fue galardonado entre los diez nuevos edificios que le darán forma al mundo por el medio CNN Internacional en su sección especializada en arquitectura.
Sus restos descansan en el cementerio de San Miguel de Tucumán, tumba que fuer decretada como bien de interés historio artístico Nacional junto al actual en 2018 fue inaugurado el “Espacio Homenaje: Arte, Pasión y Técnica” para acercar al público a la vida y obra de esta artista que merece ser posicionada dentro del podio de las principales mujeres artistas a nivel internacional.
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