La Salvia – Herbario del alma

Viñedos de La Tahona, Canelones.

Herbario del alma: la pausa como práctica

Ayer volvimos a tallerear en casa de Draupadi. Nueva instancia del curso Herbario del alma. Esta vez, la protagonista fue la salvia.

Los cuencos cambiaron, pero el ritual se mantuvo intacto: primero, cerrar los ojos. Respirar. Dejarse llevar por la vibración que Draupadi guía con precisión casi quirúrgica. El cuerpo afloja y la mente baja un cambio.

Después, los pinceles.

Ejercicios, pruebas, capas. Buscando esas tonalidades que no salen solas —hay que insistirles un poco—. Todo bajo la mirada atenta de Draupadi, que va marcando el camino sin imponerlo.

Entre risas, comentarios al pasar y cierta complicidad que ya se volvió costumbre, el tiempo se disuelve. Como si no importara.

Y claro, no falta lo esencial a la hora de recibir en su casa, algo rico para acompañar y esos blends de té que terminan de cerrar la escena.

No sé cuánto logro en el papel —eso siempre está en duda—, pero sí sé con certeza lo que pasa en otro lado.

Esto ordena. Baja el ruido. Te devuelve a un eje que no sabías que habías perdido.

Y en tiempos donde todo acelera, encontrar un espacio así no es menor.

Es, directamente, un regalo.
Gracias Drau !


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