São Paulo, Brasil.
Juliana dos Santos en la Pinacoteca
El azul como puente entre naturaleza, espiritualidad y experiencia afrodiaspórica
La Pinacoteca do Estado de São Paulo a través de su director Jochen Volz, quien ocupa el cargo desde 2016, y del equipo curatorial, se ha ocupado de permanecer en la vanguardia del arte.
Más allá de su acervo de arte brasileño compuesto por más de 10 mil obras de formatos variados desde 1905, fecha en que se fundó el museo, son asombrosas las exposiciones que ofrecen al público.
La Pinacoteca, un museo de vanguardia
Todas las propuestas curatoriales educan al público incitándolo a desarrollar diferentes posturas analíticas con una participación activa que es por donde transita el arte contemporáneo hoy día.
Esas iniciativas han llevado desde ya algunos años a colocar a este espacio dentro de los mejores de toda América Latina.
El Museo está formado por tres edificios, ubicados en el centro de São Paulo: Pina Luz (Praça da Luz, 2), Pina Estação (Largo General Osório, 66) y Pina Contemporânea (Avenida Tiradentes, 273), inaugurados en marzo de 2023.
En su sede Pina Estaçao cuenta con un anexo situado en la parte posterior del edificio principal, llamado Pina Contemporánea el cual está destinado a presentar exhibiciones de artistas contemporáneos donde se alojan propuestas de calidad suprema.
Actualmente se están llevando a cabo dos muestras.
Pop Brasil: vanguarda e nova figuração, 1960-70, la cual reúne la exposición más grande de la Pinacoteca en 2025 con 250 obras de más de 100 artistas ofreciendo una visión completa del arte del período abordado.
El azul como revelación sensorial
En la otra sala de menores dimensiones se está llevando a cabo una muestra individual de Juliana dos Santos, bajo la curaduría de Lorraine Mendes, producto de un proyecto especialmente elaborado para Pina que desarrolló un ante la presencia del público entre el 30 de junio y el 2 de agosto de este año.
En esta ocasión la artista investigó el color azul proveniente de la flor Clitória Ternátea.
Esta propuesta se basa en su curiosidad sobre la interrelación entre el color azul de la flor y la experiencia de la comunidad negra y afrodiaspórica en Brasil.
Su práctica artística busca quebrar las rígidas tradiciones eurocéntricas de percepción y representación, abriéndose paso a través de la experimentación sensorial.
Pigmento vivo y mutante
El color azul apareció en su vida durante una meditación en un templo budista, cuando se le reveló el chakra ajna, el llamado “tercer ojo”.
Pero esa experiencia no fue retiniana, sino sinestésica: una forma de ver sin mirar, de percibir sin los ojos, donde la imagen surge desde la vivencia sensorial más que desde la visión física.
Este pigmento natural se va oxidando con el tiempo y va cambiando ante los ojos del espectadores convirtiendo sus obras en mutantes.
El azul es el símbolo de elevación, belleza e intangibilidad en diversas tradiciones culturales y en su uso atraviesa la obra de Dos Santos gracias a complejos procesos de extracción a partir de esa flor.
Colaboración con el Recôncavo bahiano
Esta planta, cultivada por una familia de São Félix, en el Recôncavo bahiano, se convierte en el puente entre naturaleza y creación artística, fruto de una colaboración sostenida durante años.
Juliana ha venido buscando a través de las investigaciones de diferentes colores una experiencia sensible en el proceso de expansión de la percepción.
Trayectoria y reconocimiento
Nacida en San Pablo en 1987 la artista centra sus investigaciones
en la intersección del arte, la historia y la educación, centrando su interés en las formas en que los artistas negros desarrollan prácticas que desafían los límites de la representación.
El trabajo de Juliana es asombroso. A través de sus experiencias con los colores nos guía a una dimensión cargada de mucha sensibilidad.
En ellos explora el tema de la diversidad étnica entre otros aspectos.
En Pina explayó su obra por toda la sala incluyendo el piso lo que convierte al espacio en una sala inmersiva.
Sobre las paredes laterales colgó unas obras recortadas con formas abstractas que fueron trabajadas con otros tipos de pigmentos lo que le resta potencial al resto de su propuesta azul tan etérea a la vez que sublime.
El proceso de elaboración para esta obra consiste en soplar sobre superficies húmedas los gránulos de las flores previamente tostadas y molidas, que el papel o la tela van absorbiendo de manera imprevisible.
Aunque la obra conserva la huella gestual del artista, la topografía azul se configura también por la acción autónoma de la flor pulverizada y de los vientos que desplazan las partículas sobre el lienzo.
De esta manera la materia vegetal no se limita a ofrecer su cromatismo, sino que participa como agente activo en el proceso. No se trata de extraer un pigmento, sino de transformar la flor entera en polvo, generando una impresión botánica que tensiona las categorías tradicionales de la pintura.
Todo este proceso creativo en sí mismo también puede ser considerado una obra de arte.
La artista a través de su trabajo interactúa con la naturaleza propiciando la oportunidad de que también ella participe fortuitamente y gestual mente a partir de la incidencia del aire y los procesos naturales de la descomposición de las flores.
Además de su muestra en Pina también su obra forma parte de los artistas seleccionados dentro de la 36° Bienal SÃO siendo una de las propuestas más interesantes.
La artista también ha trabajado con otras flores las cuales escoge con sumo cuidado, creando espacios rojos con toda la lectura que ese color genera.
Dos Santos tiene una maestría en Arte/Educación y un doctorado en Artes por el Instituto de Artes de la Universidad Estatal Paulista (UNESP).
Ha participado en varias exposiciones destacándose su presencia en la XII Bienal del Mercosur, curada por Fabiana Lopes y Andrea Giunta y su obras forma parte del acervo de la Pinacoteca.

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