Instancias Viajeras: Nossa Senhora do Rosario

Ouro Preto, Brasil.

Brindar por la vida frente a la Iglesia de Nossa Senhora do Rosário, en Ouro Preto, es un pequeño berrinche de viajero. Y como todo berrinche, se disfruta sin culpa.

Sentado sobre el muro que circunda la iglesia, con un aire fresco que baja por las laderas de la ciudad, el momento pide algo más que contemplación, pide un trago.

El elegido, siguiendo la recomendacion de Maxileia, fue Canto de Ossanha.
Ginebra de Minas Gerais infusionada en Único con frutas cítricas, combinada con “nuestra Santa”: una mezcla perfectamente equilibrada de maracuyá, jengibre y limoncillo, preparada y gasificada en la casa. El toque final lo dan la menta y una media luna de naranja bahía.

Acidez, frescura y un perfume herbal que parece conversar con el paisaje.

La carta lo advierte con una pregunta casi filosófica:
“Pregúntale a tu orixá: ¿el amor solo es bueno si duele?”

Ossanha —orixá de las hierbas y de la cura— responde en silencio desde el vaso.

Para acompañar, opté por la Tostada de Vila Rica:
higos laminados, crema de queso minas, hilos de miel y una flor de Santa Rita, que me comí, sobre una rebanada generosa de pan de masa madre artesanal.

Dulce, cremoso y apenas floral.

Hay placeres sofisticados…
y luego están estos: un muro antiguo, una iglesia barroca, un buen trago y la sospecha de que viajar también consiste en saber cuándo detenerse.

Salud amigos!!


Publicado

en

por