Galería Azur Manantiales

Manantiales, Maldonado.

Galería Azur: llegada ambiciosa, perfil en construcción

Otro nuevo espacio se sumó esta temporada a Manantiales: Galería Azur. Dirigida por Nadia, Tamara y Lucas Kokogian, la galería —con sedes en varias ciudades clave del circuito global— desembarcó con una oferta amplia y ambiciosa.

Azur llegó desde Buenos Aires a Montevideo el año pasado, apostando por Carrasco, el barrio más exclusivo de la ciudad, tampoco fácil para el comercio del arte contemporáneo.

A 15 km del centro, Carrasco combina el espíritu del Montevideo de principios del siglo XX con comodidad contemporánea: arboledas generosas, espacios verdes, rambla abierta al mar y una vida social y cultural activa en torno a la avenida Arocena. Exclusivo, sí; pero también tranquilo, cálido y sin rigideces.

Con más de 15 años de experiencia en el mercado del arte moderno y contemporáneo, Azur representa artistas consagrados y emergentes dentro de narrativas históricas claras, abarcando prácticas que van del arte conceptual a la instalación, la escultura, la abstracción, la geometría, lo figurativo y la fotografía contemporánea. 

Su promesa de acuerdo a su dossier es lograr una experiencia 360° que conecte artistas y coleccionistas a escala internacional.

En Montevideo, el ritmo ha sido sostenido, mayormente a través de exhibiciones colectivas. 

En Manantiales, en cambio, Azur, con un local muy sintonía con el balneario, apostó fuerte: inauguró con una muestra dedicada a Carmelo Arden Quin, figura clave del arte concreto y del movimiento Madí, paradójicamente más reconocido afuera que en su propio país.

Hasta ahora, la tónica de Azur ha sido contemplativa y generosa con la escena local, abriendo espacio a numerosos artistas. Esa generosidad —virtuosa pero algo dispersa— debería afinarse en los próximos meses: una selección más rigurosa ayudaría a definir un perfil curatorial más claro y a posicionar la galería con mayor contundencia. 

Hoy funciona como una gran vidriera; mañana, ojalá, como un espacio de apuestas precisas, con muestras individuales y catálogos a la altura, más allá de la variedad disponible en trastienda.

Un punto a favor indiscutible: la predisposición y simpatía de Nadia, siempre atenta y con sonrisa franca. En el mundo del arte, no es un detalle menor.

Azur propone contenido comisariado para un público exigente y afluente, con galerías en ciudades donde el arte es eje estructural de la vida cultural:

*Berlín: epicentro de la creatividad contemporánea, especialmente en Friedrichshain, hoy uno de los núcleos más activos del distrito artístico europeo.

*Nueva York: capital simbólica del arte global, con instituciones como el Met y el MoMA, un mercado potente y una escena tan influyente como diversa.

*Miami: en Allapattah, distrito emergente impulsado por el Rubell Museum y Superblue, donde el arte redefinió el barrio.

*Buenos Aires: cinco décadas de desarrollo cultural sostenido, con museos, instituciones y una infraestructura que pocas ciudades del continente igualan.

Conclusión corta y sin rodeos

Azur llegó bien, con músculo y buenas intenciones. Ahora le toca hacer lo más difícil en el arte contemporáneo: elegir, recortar y definir. Porque sumar es fácil; editar, no tanto. Y ahí es donde se juega el prestigio.

La nómina de artistas de diversas nacionalidades de esta muestra colectiva pop-up está formada por:

Alejandra Insfrán, Ani Arcuri, Antonella Botti, Cristina Matos Albers, Daniela Achoyan, Ethel Lissmann, Florentina Fischer, Francisco Winterhalter, Ignacio Videla, Ingrid Schneeberger, Janine Altman, Jose Luis Anzizar, Ramiro Colinet, Karina del Savio, Maria Ines Haas, Maria Torrendell, Mikael Boudakian, Santiago Garcia y Victoria Muniagurria.


Publicado

en

por