CDMX, México.
CDMX | Fragmentos de una ciudad
Entre el Centro Histórico y la colonia
Hay ciudades que se descubren a través de sus monumentos y otras que se revelan en los pequeños gestos de la vida cotidiana. Ciudad de México tiene la virtud de ofrecer ambas experiencias.
Caminar por el Centro Histórico y la colonia Roma es encontrarse con un universo de imágenes, murales, personajes, aromas y situaciones que despiertan constantemente mi curiosidad.
Me interesa detenerme en aquello que muchas veces pasa inadvertido: el rostro de un desconocido, la concentración de quien prepara unos tacos, las manos que trabajan frente al fuego, una conversación improvisada, una plaza donde transcurre la vida o una librería que invita a perder la noción del tiempo.
La gastronomía callejera ocupa un lugar protagónico. Los tacos, mucho más que una expresión culinaria, forman parte de una cultura del encuentro, donde cocinar y comer se convierten en actos profundamente sociales.
También están esos personajes anónimos que, por alguna razón difícil de explicar, capturan mi atención. Sus gestos, sus vestimentas o simplemente su manera de habitar el espacio público construyen una narrativa visual tan espontánea como auténtica.
Mis fotografías no pretenden documentar exhaustivamente la ciudad, sino rescatar instantes que me interpelan.
Son fragmentos de una experiencia personal, pequeñas historias sin argumento previo, donde lo cotidiano adquiere por un momento una dimensión particular.
Porque una ciudad no se define únicamente por su arquitectura o sus museos, sino también por quienes la habitan, sus costumbres, sus contradicciones y esa extraordinaria capacidad de transformar la calle en un escenario de vida.
Una selección de miradas sobre una Ciudad de México que nunca deja de sorprenderme.
