ESTE ARTE 2026

José Ignacio, Maldonado.

El 4 de enero abrió sus puertas ESTE ARTE para invitados especiales.

Doce años no se cumplen por inercia. Esta feria comercial —nacida en el Medellín Polo Club, entre antorchas y gastronomía al aire libre— supo mutar, mudarse al Convention Center de Punta del Este y, desde hace algunos años, asumir una escala más contenida (unas 15 galerías aproximadamente).

En esta edición participan 14 galerías, algunas que han estado desde el inicio, otras que no están así como otras nuevas.

Menos metros, más foco. Uruguay style.

La conquista del mercado en Uruguay nunca fue sencilla —porque no existía—, pero el timón de Laura Bardier no afloja. Al contrario: adapta, insiste y afina.

En un balneario pensado para el descanso, vender arte es casi un deporte extremo. Aun así, la feria avanza. Sin aspavientos. Funciona.

OFFsite: salir del cubo

Este año se activa ESTE OFFsite, un programa que expande la feria fuera del recinto con intervenciones en playas, jardines y otros escenarios.

Con ello no se inventa la pólvora (las bienales lo hacen hace tiempo), pero suma valor: activa territorio, genera fricción y saca el arte a respirar.
Participan Meram Sáa (Black Gallery), Federico Lanzi (Galería María Casado), Nase Pop (OTTO Galería), Ishmael Randall-Weeks (Galería del Paseo), Diego Bianchi (Galerie Jocelyn Wolff) y Valentín Asprella Lozano (Valerie’s Factory).

Un artista por galería

Regla clara un artista por galería, con obras inéditas creadas o seleccionadas para ESTE ARTE este último requerimiento no siempre cumplido.

El beneficio es evidente: lectura integral, menos ruido, más espíritu y menos retina. Ese gesto define el ADN de la feria: construir vínculo antes que catálogo.

Charlas, bienales y contexto

El programa ESTE Charlas suma espesor: destaca la presencia de Bonaventure Soh Beieng Ndikung, curador de la Bienal de São Paulo 2025, y el adelanto de la propuesta uruguaya para la Bienal de Venecia con la obra de Margaret Whyte a cargo de Patricia Bentancur.
Diálogo, contexto y oído fino: lo que toda feria debería ofrecer.

Lo local importa

En mi opinión no hay que hacer foco únicamente en las propuestas presentadas sino en la impronta que la feria irradia y provoca.
Mismo así cabe destacar algunas de las propuestas.

Entre las galerías con sede en Uruguay, buenas decisiones curatoriales: Pedro Tyler (Galería del Paseo), Ulises Beisso (W Naturae) y Sebastián Sáez (Galería Sur), este último en una ambientación que acompaña y no distrae logrando así leerse mejor.

Mención especial para Piero Atchugarry Gallery, que presenta a Emil Lukas. Pinturas de hilo tensado, Lattice Paintings y procesos donde la luz y la acumulación mandan. Incluso la naturaleza colabora. El artista estadounidense logra así una investigación del material sin maquillaje y con óptimos resultados.

Galerías provenientes del exterior

Desde Brasil, Heloisa Crocco (Galería Eduardo Fernandes) despliega su poética de la madera y lo orgánico. Impecable factura, saber acumulado y sensibilidad ambiental. Quizás una narrativa más contemporánea —otro montaje, otra respiración— habría potenciado el conjunto.
La artista está exponiendo una obra creada con barro de nido de horneros, en Las Musas donde logra mayor impacto y efectividad.

Mirar portafolios, abrir puertas

La revisión de portafolios es otro acierto: Ionit Behar (DePaul Art Museum), Bonaventure Ndikung (Haus der Kulturen der Welt), Renaud Proch (ICI) y Dermis León (Pabellón de Chile, 61ª Venecia) dialogan con artistas y, con suerte, destraban futuros.

Conclusión breve: más allá de ventas puntuales, ESTE ARTE importa por lo que irradia.
Plataforma, constancia y una manera uruguaya —sobria, persistente— de hacer mercado sin perder alma.

Síntesis: menos fuegos artificiales, más contenido. Y eso, en arte, suele ser buena noticia.

Fechas y lugar
🗓 5 al 7 de enero
📍 Pavilion VIK – Ruta 10, Km 182.5, José Ignacio, Uruguay


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