Esencia de vida

Mi vida es un viaje constante, físico y mental.La curiosidad me guía; el espíritu inquieto, sin descanso, empuja.
A veces me descubro en ciertos lugares y me pregunto, sin drama ni culpa:
¿qué hago acá?
Y sigo. Siempre sigo.

Otras veces son los libros los que me trasladan. Me llevan lejos, me abren otras cosmovisiones, me obligan a mirar el mundo desde ángulos que no sabía que existían ni que tampoco necesitaba.

Nuevos propósitos y desafíos van corriendo límites, abriendo puertas hacia territorios habitables de formas inesperadas.

Esta semana, incluso, viajé hacia atrás.
El tiempo cedió.
Pude dialogar con mis padres a través de una constelación familiar.
No fue recuerdo: fue presencia.

Confirmé algo que ya intuía:
somos más espíritu y alma que materia.

Y este viaje —el verdadero— no se detiene.
Continuará incluso cuando la materia, simplemente,
nos deje de nombrar.


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