Punta Piedras, Maldonado.
Costantino / Rivera Lauría / Marzotto – Espacio Foto Arte Galería
Ruta 10 Km 166.100, Altos de Punta Piedras- Del 15 de febrero a mediados de marzo.
Una advertencia antes de entrar
Si alguien espera una muestra “agradable” sobre flores y pájaros, mejor que pase de largo.
Aquí no hay postal. Hay tesis.
“El Jardín del Edén” no plantea la naturaleza como decoración sino como problema filosófico: ¿miramos lo natural o simplemente lo consumimos?
La exposición —bien articulada conceptualmente a pesar de los reducidos espacios de la sala— rescata esa vieja discusión que la modernidad ilustrada relegó durante siglos donde la experiencia estética de la naturaleza no es ingenua, es ética.
Y eso se siente desde el primer paso en este diálogo entre cerámica, fotografía y porcelana.
Nicola Costantino
Costantino vuelve a demostrar por qué es una de las artistas más inteligentes de su generación. Su serie PaRDeS —“paraíso”— no ilustra el jardín, en esta oportunidad lo subvierte.
El bloque invertido, raíces hacia el cielo y flores suspendidas hacia abajo, desarma nuestra lógica gravitatoria. No es un truco formal. Es una estrategia perceptiva que nos obliga a mirar de nuevo aquello que creíamos conocer.
Su recuperación y sofisticación del nerikomi japonés no es arqueología técnica; es expansión arquitectónica. Nicola lleva la cerámica al muro con una ambición casi monumental. La materia no adorna y pasa a estructurar pensamiento.
Hay aquí una tensión muy bien resuelta entre belleza y extrañamiento. Costantino seduce… y luego desestabiliza y allí radica su habitual encanto donde todo lo tenemos que volver a ver y donde la apariencia es diferente a la verdad oculta.
Y eso, en estos tiempos de complacencia visual, es una virtud.
Paola Marzotto
Marzotto hace algo más radical de lo que parece y decide no intervenir sus fotografías.
Sus zinnias —primerísimos planos, sin artificio digital— se sostienen en una ética de la atención. Aquí no hay dramatización ni metáfora forzada. Hay presencia escénica.
La serie funciona como una meditación sobre la estructura fractal de la vida: repetición sin copia, orden sin rigidez. Cada flor parece un pequeño sistema solar que nos lleva a recordar la obra de Georgia O’Keeffe.
Lo interesante es que Marzotto renuncia al gesto autoral excesivo. En tiempos de hiperproducción estética, esa austeridad es casi política.
Su trabajo no grita. Obliga a detenerse. Y detenerse, hoy, es un acto de resistencia.
Carlos Rivera Lauría
Este artista apuesta por la síntesis.
Sus pájaros —porcelana verde y piezas con doble capa de oro— dialogan con la tradición moderna que inevitablemente remite a Constantin Brancusi. Pero no se trata de cita académica sino de afinidad espiritual.
La verticalidad, la repetición rítmica, la columna habitada: todo apunta a una arquitectura simbólica entre tierra y cielo.
Las piezas doradas tienen una presencia intensa, casi litúrgica. No son ornamento. Son declaración. El oro aquí no es lujo sino que es luz condensada.
Se percibe oficio. Se percibe método. Y eso se agradece.
El conjunto
Lo más logrado de la muestra es que los tres discursos no compiten. Se complementan:
Costantino cuestiona la percepción.
Marzotto profundiza la contemplación.
Rivera Lauría propone elevación.
Si hay un punto debatible —y lo digo sin vueltas— es que el concepto curatorial es fuerte, quizá demasiado explícito. La naturaleza no necesita defensa teórica cuando las obras ya sostienen el argumento. A veces menos texto permitiría más silencio.
Pero el resultado general es sólido.
“El Jardín del Edén” no es nostalgia de paraíso perdido. Es una invitación a mirar con responsabilidad. Y también con placer.
Porque sí hay belleza. Pero una belleza que exige conciencia.
*Nicola Costantino, artista argentina nacida en 1964, es una de las figuras más relevantes del arte contemporáneo latinoamericano. Representó a Argentina en la Bienal de Venecia 2013 y ha exhibido en museos de Europa y Medio Oriente. Su obra, siempre conceptualmente rigurosa, ha transitado desde instalaciones de fuerte carga simbólica hasta investigaciones recientes en cerámica, donde explora técnicas como el nerikomi.
En los últimos años consolidó una línea monumental vinculada al universo vegetal —como Arbórea Magna en Buenos Aires— y continúa expandiendo su práctica hacia lenguajes interdisciplinarios.
*Paola Marzotto (Portogruaro, Italia, 1955), se formó en antropología y psicología en Roma. Inició su carrera como fotoperiodista y más tarde incursionó en televisión, moda y activismo cultural.
Desde 2021 se dedica plenamente a la fotografía artística con un enfoque centrado en la naturaleza como experiencia espiritual y ecológica. Su proyecto Antarctica: Melting Beauty formó parte del calendario del Pabellón Italiano en la Bienal de Venecia y ha sido exhibido en Europa y América Latina. Su trabajo propone una contemplación atenta y ética del paisaje.
*Carlos Rivera Lauría (Santa Fe, Argentina, 1951) vive y trabaja entre Madrid, Segovia y el País Vasco desde 1986. Su práctica se centra en la cerámica y la porcelana, con la figura del pájaro como motivo recurrente asociado al vuelo, la migración y la ingravidez.
Ha expuesto en América, Europa y Marruecos, participando en ARCO y desarrollando obras vinculadas al Land Art. Cuenta con emplazamientos permanentes en jardines botánicos de Madrid, Palermo y Padua. Su producción combina síntesis formal, rigor técnico y una poética ligada a la naturaleza como espacio de transformación.
