DESBORDE – Arte Contemporáneo

Montevideo, Uruguay.

Cuando exhibir arte también es un acto de resistencia

En un momento en que el mercado del arte uruguayo continúa buscando una estructura sólida que le permita crecer con estabilidad, la inauguración de DESBORDE – Arte Contemporáneo adquiere una relevancia que trasciende la simple realización de una exposición.

La propuesta, impulsada por Art/Co y La Buonora Desarrollos, bajo la dirección de Elaiza Pozzi y Verónica Parrado, vuelve a poner el foco en el arte nacional, convocando a una selección de artistas que representan distintas generaciones, lenguajes y recorridos dentro de la escena contemporánea.

Instalada en dos locales de Arocena Mall, en pleno corazón de Carrasco, la muestra asume un perfil comercial sin complejos. Y eso, lejos de ser un aspecto menor, resulta uno de sus principales aciertos.

El arte necesita espacios de contemplación, pero también necesita compradores, coleccionistas y un mercado saludable que permita a los artistas vivir de su trabajo y continuar produciendo.

En Uruguay todavía parece existir cierta incomodidad a la hora de hablar de mercado del arte, como si la dimensión económica desvirtuara el valor cultural de una obra. Sin embargo, ambas dimensiones son inseparables. Sin mercado difícilmente exista continuidad, profesionalización o desarrollo sostenido.

En ese contexto, iniciativas como DESBORDE – Arte Contemporáneo representan mucho más que una exhibición: son un intento concreto por fortalecer un ecosistema aún frágil.

No obstante, el crecimiento del mercado encuentra obstáculos que se reiteran desde hace años. Entre ellos, la proliferación de remates de arte donde las obras terminan comercializándose muy por debajo de su valor, debilitando las cotizaciones de artistas vivos y generando referencias económicas que poco tienen que ver con el trabajo de galerías, curadores y gestores que procuran construir carreras a largo plazo. Cuando el precio se transforma en la única variable, el arte deja de ser patrimonio cultural para convertirse simplemente en una mercancía de ocasión.

Por eso resulta saludable que existan proyectos que insistan en generar otros escenarios de circulación, donde la obra pueda ser apreciada, contextualizada y adquirida dentro de un marco profesional.

El desafío para Uruguay no pasa únicamente por producir buenos artistas —que los tiene y en abundancia— sino por consolidar una verdadera cultura del coleccionismo, capaz de comprender que comprar arte también significa respaldar la producción cultural de un país y contribuir a la construcción de su patrimonio futuro.

La exposición podrá visitarse hasta el 7 de agosto, de 11:00 a 20:00 horas, en Arocena Mall.

Artistas participantes

Adriana Silva y Rosas, Andrea Finkelstein, Camila Lacroze, Dani Umpi (Xippas), Fernando López Lage, Florencia Martínez Aysa, Fran Cunha, Ignacio González, Juan Manuel Rodríguez (Xippas), Juanito Conte, Luli Angulo, Magali Milkis, Martín Mendizábal, Martín Pelenur, Martín Verges (Galería del Paseo), Paula Valenzuela, Rita Fischer (Xippas), Rodrigo de Castro, Santiago Marino, Santiago Velazco, Sofía Sibrú, Sophie González, Tana Pozzi y Virginia Patrone.


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