Colección Lublinerman Reitzes

Montevideo, Uruguay.

Sesenta años de arte uruguayo bajo un mismo techo

Tuve la oportunidad de visitar parte de la extensa Colección Lublinerman Reitzes, formada a lo largo de seis décadas por un matrimonio profundamente comprometido con el arte nacional.

Israel Lublinerman, nacido en Polonia y fallecido en 2025 a una edad avanzada, fue contador público, fundador de una firma líder y referente en la creación y asesoramiento de empresas en el mercado uruguayo. Esther Reitzes, escribana, compartió con él durante sesenta años la pasión por el coleccionismo.

Padres de cuatro hijos —algunos vinculados profesionalmente al estudio fundado por su padre y otros interesados en el arte—, construyeron también alrededor de la colección una historia familiar cuya continuidad será uno de los desafíos de los próximos años.

Durante seis décadas, Israel y Esther reunieron piezas siguiendo fundamentalmente sus intereses y sensibilidades personales. El resultado es una extensa colección que, más allá de sus inevitables énfasis y ausencias, permite recorrer buena parte de la historia del arte nacional.

Actualmente las obras se encuentran distribuidas entre la vivienda del matrimonio, las casas de sus cuatro hijos y el estudio contable que continúa llevando adelante la familia.

Ante su próxima mudanza, Esther Reitzes me invitó a realizar una última recorrida por su casa. Allí, prácticamente cada pared y cada rincón albergan una obra. La acumulación llega a extremos curiosos: algunas piezas permanecen ocultas detrás de las puertas y es necesario cerrarlas para descubrir las pinturas que allí se encuentran.

La casa funciona así como un espacio expositivo involuntario, íntimo y desbordado, donde el arte se ha incorporado completamente a la vida cotidiana.

Una colección rigurosamente documentada

La colección está estupendamente catalogada y publicada en dos voluminosos tomos, con textos de presentación de Juan Castells y William Rey.

El primero está dedicado a la pintura nacional. Dentro del apartado Obras maestras de la colección sobresale Joven italiana, de Carlos Federico Sáez, verdadera vedette del conjunto. La acompañan pinturas de José Cuneo, Pedro Blanes Viale, Manuel Rosé, Alfredo De Simone, Carmelo de Arzadun, Andrés Etchebarne Bidart, Petrona Viera, Joaquín Torres García, José Gurvich, Francisco Matto, Jorge Damiani —con su estupendo Campo—, José Cuneo Perinetti y Clever Lara.

Cada obra está reproducida fotográficamente y acompañada por su correspondiente información y medidas.

El catálogo organiza luego a los artistas en cinco grandes grupos: precursores, modernos, Taller Torres García, modernos tardíos y contemporáneos.

El segundo tomo está dedicado a escultura, arte textil y arte extranjero. Entre sus obras maestras destaca una escultura totémica, torneada y esculpida en blanco, de Pablo Atchugarry, seguida por tapices de Ernesto Aroztegui, Jorge Sosa Campiglia y Carlos Alberto Castellanos; esculturas de Hugo Nantes, Francisco Matto y María Freire, y una pintura de Hendrick Bloemaert.

Algunas de las piezas están, además, acompañadas por textos de distintos analistas, lo que amplía la lectura histórica y crítica del conjunto.

Una experiencia sensorial

Recorrer la colección constituye una experiencia tan visual como sensorial.

Los Blanes Viale inundan las salas de frescor y hasta parecen desprender los perfumes de los detallados jardines del pintor mercedario. Frente a La fuente del Puma, uno casi puede escuchar el chorro de agua cayendo sobre la fuente.

De Pedro Figari se echan en falta algunas pinturas más representativas de los momentos mayores de su producción. Sin embargo, las obras seleccionadas mantienen dignamente su presencia dentro del conjunto.

Uno de los mayores atractivos de la colección reside precisamente en la convivencia. Que varios de nuestros artistas más destacados se encuentren reunidos bajo un mismo techo y confrontados en un diálogo permanente produce un valor agregado que enriquece cada pieza.

Épocas, lenguajes y estilos diferentes terminan construyendo una suerte de obra mayor surgida de la selección personal de dos coleccionistas.

Hay, además, un dato particularmente emotivo: pues la última obra adquirida por Israel Lublinerman antes de su fallecimiento fue una pintura de Petrona Viera.

Esther continúa hoy ese legado y mantiene el compromiso de preservar la colección completa. Se congratula, con razón, de que a lo largo de todos estos años nunca hayan vendido una obra.

El desafío que viene

Una colección de esta magnitud inevitablemente comienza a reclamar algo más.

Actualmente algunas piezas necesitan restauración, al igual que varios marcos y paspartús. Pero el desafío principal no parece estar solamente en la conservación material, sino en imaginar el futuro de un patrimonio construido durante sesenta años.

Sin lugar a dudas, estas obras demandan un espacio más amplio donde puedan ser exhibidas, si no en su totalidad, al menos mediante exposiciones rotativas. Por el momento, Esther prefiere mantenerlas dentro del ámbito privado y familiar, decisión absolutamente respetable tratándose de una colección nacida y desarrollada en la intimidad de una familia.

Sin embargo, estamos frente a una colección suficientemente ambiciosa como para pensar en un paso posterior.

Tal vez ese futuro pueda tomar la forma de una fundación y de un espacio propio capaz de reunir las piezas, estudiarlas, conservarlas y hacerlas accesibles a un público más amplio.

Ese proceso se beneficiaría también de una curaduría externa al ámbito familiar, capaz de revisar el conjunto con cierta distancia crítica, detectar ausencias, fortalecer determinadas representaciones e incorporar obras que permitan completar algunos capítulos.

No se trataría de modificar la identidad de la colección. Por el contrario, habría que preservar el gusto de los Lublinerman Reitzes, porque allí reside buena parte de su personalidad, y a partir de él continuar creciendo.

En esa dirección, y atendiendo particularmente a la importancia que el arte textil tiene dentro del acervo, la incorporación de obras de la tapicista Cecilia Brugnini resultaría especialmente pertinente.

Después de sesenta años, la Colección Lublinerman Reitzes ya no habla solamente de las obras que Israel y Esther decidieron comprar. Habla también de una manera de mirar, elegir y convivir con el arte uruguayo.

Y quizás haya llegado el momento de comenzar a pensar cómo esa historia privada podría, algún día, transformarse también en patrimonio compartido.

Artistas representados en la colección

Pintura nacional

Precursores: Juan Manuel Blanes, Horacio Espondaburu, Nicanor Blanes, Emilio Más, Diógenes Hequet, Carlos Alberto Castellanos, Carlos María de Santiago, Milo Beretta, Carlos María Herrera, Carlos Federico Sáez, Pedro Blanes Viale, Ernesto Laroche, Vicente Puig, Melchor Méndez Magariños, Andrés Etchebarne Bidart, Domingo Bazurro, Gilberto Bellini.

Modernos: Pedro Figari, Manuel Rosé, José Cuneo, Carmelo de Arzadun, Rafael Barradas, César Pesce Castro, Petrona Viera, Alfredo de Simone, Héctor Sgarbi, Dolcey Schenone Puig, Norberto Berdía, Miguel Ángel Pareja, Felipe Seade, Raúl Javiel Cabrera, Washington Barcala.

Taller Torres García: Joaquín Torres García, José Gurvich, Francisco Matto, Augusto Torres, Julio Alpuy, Gonzalo Fonseca.

Modernos tardíos y contemporáneos: Jorge Damiani, José Cuneo Perinetti, María Freire, José Pedro Costigliolo, Alfredo Testoni, Juan Ventayol, Leopoldo Nóvoa, Manuel Espínola Gómez, Jorge Páez Vilaró, Ernesto Cristiani, Bruno Widmann, José Gamarra, Carlos María Tonelli, Hugo Longa, Pilar González, Andrea Finkelstein, Carlos Musse, Caio Fonseca, Virginia Patrone, Clever Lara, Fernando López Lage, Álvaro Pemper, Carlos Seveso, Juan Burgos, Diego Focaccio, Rita Fischer, Diego Nessi, Santiago Paulós, Elián Stolarsky.

Escultura: Bernabé Michelena, José Belloni, Severino Pose, Germán Cabrera, Federico Möller de Berg, Eduardo Yepes, Nerses Ounanian, Francisco Matto, Manuel Pailós, María Freire, Alceu Ribeiro, José Gurvich, Octavio Podestá, Juan Cavo, Hugo Nantes, Ricardo Pascale, Pablo Pi, Pedro Peralta Duarte, Pablo Atchugarry, Raúl Sampayo, Andrea Finkelstein.

Arte textil – tapiz: Carlos Alberto Castellanos, Ernesto Aroztegui, Jorge Sosa Campiglia, Magalí Sánchez Vera, Jorge Francisco Soto.

Arte extranjero

Pintura, dibujo y grabado: Roger de La Fresnaye, Hendrick Bloemaert, Alfred Joseph Woolmer, Johann Cornelius Mertz, Frederik Hendrik Kaemmerer, Franz Quaglio, Konstantin Stoitzner, Lucien Simon, Octave Guillonnet, Francesco Galante, Maurice Ménardeau, Pablo Picasso, Adolphe Monticelli, Armand Guillaumin, Stephen Koekkoek, Yves Alix, David A. Siqueiros, Antonio Berni, Carlos Gorriarena, Pérez Celis.

Escultura y objetos de arte: Mathurin Moreau, Léon Pilet, Jean Chateignon, Émile Laporte, Dambros, Miller, Pablo Serrano, Louis Barthélemy, Claire Colinet, Demetre Chiparus, Louis Sosson.


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