Carolina de Cunto

Punta del Este, Maldonado.

En estas dos obras de Carolina de Cunto, presentadas en la feria MART en el Centro de Convenciones de Punta del Este, se advierte con claridad una misma matriz poética que se despliega en lenguajes materiales distintos.

Materialidad como discurso

La obra realizada en cueros de diferentes colores trabaja la piel como territorio simbólico. Se trata de capas superpuestas, bordes irregulares, flecos que caen como raíces o nervaduras. El cuero no está domesticado y conserva memoria, peso, desgaste.
Es cuerpo, es abrigo, es huella, es ancestralidad y la pieza invita a ser lucida sobre el cuerpo mismo en lugar de ser exhibida como un objeto ornamental.

En la pieza pintada con tintas, el soporte textil respira.
En este caso el color se filtra, se expande, no se impone.
Las tintas fluyen como savia: verdes orgánicos, rojos encendidos, naranjas vitales. Todo parece estar en proceso de germinación.

Organicidad y forma viva

Ambas obras remiten a lo vegetal sin ilustrarlo. En ellas no hay botánica literal pero hay pulsión orgánica.

Formas que crecen, se abren, se despliegan. En una, la materia cuelga, en la otra, el color brota. Dos modos de decir lo mismo: la vida insiste.

Lo textil como espacio de contemplación

Ninguna son piezas para mirar de paso sino que se tratan de piezas para ser habitadas o más bien que nos habiten.
Ellas nos observan antes que las veamos.

El gran formato, la caída del material, la cercanía con el suelo —acentuada por los volúmenes blandos— invitan al cuerpo del espectador a bajar el ritmo. Menos feria, más pausa, parecería decir.

Diálogo entre control y gesto

En el cuero hay decisión, corte, ensamblaje. En la tinta hay gesto, deriva, accidente.
De Cunto tensiona ambos extremos sin que uno anule al otro.
Se percibe en ambas un equilibrio inteligente: cuando la materia manda, la mano escucha y lleva a cabo.

Sensibilidad contemporánea

Sin estridencias ni consignas explícitas, estas obras conectan con preocupaciones actuales: lo natural, lo sensible, lo táctil, lo no industrial. En tiempos de pantallas, la artista responde con piel y pigmento. Nada mal su consigna.

Carolina de Cunto no ilustra ideas, las encarna. Ya sea en cuero o en tinta, su obra habla en voz baja y por eso se escucha mejor.
También su atuendo la delata.

En el piso hay una pieza de cuero en forma orgánica que presagia una nueva serie que deberemos de aguardar.


Publicado

en

por