Bernardo Cardarelli: cartografías del interior

Montevideo, Uruguay.

Bernardo Cardarelli es un artista que ha construido un lenguaje propio, persistente e inconfundible. Su oratoria visual podría parecer jeroglífica para la mente, pero resulta sorprendentemente legible para el espíritu.

Sus elementos textiles interconectados conforman una red de arterias que nos sitúa, simultáneamente, dentro y fuera de nosotros mismos. Hablan de nuestro organismo, pero también de aquello que resulta mucho más complejo de descifrar: las relaciones humanas. Los vínculos familiares, las amistades y las interacciones sociales aparecen traducidos en entramados donde se cruzan emociones, caminos, acercamientos, distancias, disecciones y hasta cortocircuitos afectivos que muchas veces se vuelven incomprensibles.

Cardarelli teje estas estructuras desde sus propias entrañas. Se vale de elementos que remiten al cuerpo humano, incluso a su dimensión molecular, para construir una metáfora de la existencia. Frente a sus obras, el raciocinio parece bloquearse y es el alma la que termina guiando la experiencia.

Sus agujas son sus propias manos, que hilvanan sin descanso. Cabe imaginar que en ese proceso encuentra una forma de alivio y de plenitud, inmerso en una cosmovisión que lo absorbe por completo y de la que, probablemente, no resulte sencillo desprenderse, porque es allí donde habita su espíritu.

La persistencia del color rojo atraviesa toda la exposición. Es el color de la vida, de las arterias, de la sangre y también de las pasiones que impulsan la existencia.

Actualmente presenta Interior/Exterior, una muestra bajo su propia curaduría en Hiperespacio, en la Ciudad Vieja de Montevideo. La propuesta parte de una pregunta tan sencilla como profunda: ¿existe realmente una diferencia entre nuestro mundo interior y el exterior que habitamos? Más que ofrecer respuestas, la exposición busca sensibilizar al visitante y provocar una reflexión íntima.

En Hiperespacio, Cardarelli ocupa las cuatro salas destinadas a exposiciones. Cada una invita a ser penetrada y recorrida; una vez dentro, las obras despliegan su capacidad de envolver al espectador y conducirlo por una experiencia inmersiva.

Sin embargo, el espacio presenta una limitación. La presencia del restaurante en el corazón del edificio interrumpe, en cierta medida, la concentración que una muestra de esta intensidad requiere. Una propuesta de semejante potencia encontraría un ámbito más propicio en un espacio dedicado exclusivamente a la contemplación. Más aún tratándose de un artista que se ha ganado un lugar relevante dentro del arte uruguayo contemporáneo.

A pesar de ello, la fuerza de la obra de Cardarelli logra imponerse. Su universo conmueve, interpela y termina reclamando la atención del visitante. Es una exposición que vale la pena recorrer, porque invita a mirar hacia adentro para comprender, aunque sea por un instante, aquello que también nos une con los demás.

Arquitecto de formación y licenciado en Artes Plásticas y Visuales, Bernardo Cardarelli (Montevideo, 1974) ha desarrollado una trayectoria sostenida dentro del arte contemporáneo uruguayo, transitando con naturalidad entre la escultura, la instalación, el dibujo y, en los últimos años, el arte textil como principal campo de investigación.

Ha realizado exposiciones individuales en espacios como el Espacio de Arte Contemporáneo (EAC), la Sala Carlos Federico Sáez, el Museo Zorrilla y la Galería Diana Saravia, además de participar en muestras en el Museo Nacional de Artes Visuales y en la Bienal World Textile Art de México.
Entre sus reconocimientos destacan el Primer Premio del Concurso Nacional de Esculturas del World Trade Center por Vibratos (2009) y el Primer Premio del Concurso Nacional de Esculturas de Villa Soriano por Universo (2019-2021), distinciones que consolidan una trayectoria marcada por la experimentación espacial y el desarrollo de un lenguaje visual propio.

Su trabajo trasciende el uso del textil como técnica para convertirlo en un verdadero dispositivo escultórico y espacial, una cualidad que pocos artistas nacionales han desarrollado con tanta coherencia.


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