San Miguel Arcángel

Lo compré en México, y eso ya dice bastante.

Este San Miguel Arcángel no llegó a mí por devoción ingenua ni por impulso decorativo. Llegó porque tiene carácter. No baja la cabeza ni flota en una nube amable: increpa.

Espada en alto, botas firmes, alas abiertas como quien entiende que proteger también es tomar partido. No es un ángel de consuelo: es un ángel de frontera.

Tallado en madera y trabajado con una policromía intensa, responde a la tradición novohispana mexicana, heredera del barroco colonial, donde lo sagrado no es frágil ni etéreo, sino activo, terrenal y simbólicamente armado. Aquí no hay dulzura pastel: hay tensión, jerarquía, vigilancia.

La vestimenta militarizada, el movimiento de la capa dorada, el gesto firme del cuerpo hablan de un San Miguel que no negocia. No adorna el cielo: custodia el orden. Es el arcángel que pesa las almas con la misma mano con la que empuña la espada.

Las imperfecciones que tanto me importan —las marcas del tallado, la pincelada visible, el dorado irregular— no son defectos: son firma humana. Ahí está el pulso del artesano, su tiempo, su oficio transmitido más por manos que por manuales. El error leve como prueba de verdad.

La pieza pertenece al universo técnico y simbólico de Agustín Parra Echaurri (Tepic, 1960), figura clave del llamado renacimiento del arte novohispano. Su trabajo —en diálogo con el de David de Jesús Juárez— recupera técnicas históricas como el estofado, no como cita arqueológica sino como lenguaje vivo: madera tallada, estuco, bol, oro de hoja, color y rayado minucioso hasta que el oro vuelve a respirar bajo la pintura.

Siempre entendí la artesanía sacra como algo activo, no decorativo. Por eso este ángel está en la entrada de mi casa, donde tiene que estar.

No es de repisa ni de vitrina: marca territorio. Antes de cruzar el umbral, avisa. Espada en alto. Alas abiertas. Postura firme. No da la bienvenida con dulzura: custodia nuestra casa.

Lo sagrado, cuando es verdadero, no se esconde. Se planta.

Y este San Miguel —mexicano, barroco, guerrero— no bendice desde lejos: acompaña desde el primer paso.

No adorna el silencio.

Lo vigila.

Ficha

San Miguel Arcángel

35 × 33 × 12 cm

Madera tallada y estofada

México

Fuente: Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano


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