Montevideo, Uruguay.
Artis: la fragilidad hecha pintura
Dentro de las innovadoras propuestas del nuevo espacio Z ArtLab dirigido por el inquieto Darío Invernizzi acompañado por Gabriela Ravier, se presenta la obra de un artista que está aterrizando en nuestro medio aunque con una carrera de años desarrollada fundamentalmente en el exterior.
Alfonso Villagrán nació en Montevideo en 1982 dentro de una familia formada por un padre cirujano plástico quien llevaba a cabo su trabajo con exquisita precisión y una madre que dedicaba su tiempo libre a la pintura, elementos que fueron forjando un canal donde Alfonso encontró la posibilidad de manifestar su sensible creatividad.
A sus diez años perdió a su padre y se crió entre otros tres hermanos, donde uno de ellos pintaba.
Desde su adolescencia y mientras cursaba sus estudios en el liceo encontró en el arte un gran aliado el que le proporcionaba un refugio para albergar sus sentimientos y emociones.
Ya habiendo establecido un vínculo recíproco con el arte completó su formación autodidacta en la Academia de Arte y Diseño de Peter Hammers maestro didáctico que trabaja con propuestas atípicas dentro de la modalidad convencional guiando a sus alumnos a la hora de crear, donde obtuvo el título de diseñador de indumentaria.
Ya de cara en el arte y sin saber por donde ir, aceptó una invitación de una amiga para exponer en una galería en Buenos Aires y fue allí que inició su carrera en 2009.
A partir de ese momento comenzó vendiendo obras por correo hacia los Estados Unidos, tuvo un representante que le vendía sus pinturas en Europa y también incursionó en el mundo del arte digital con los NFT.
En 2021 intervino el exterior del local comercial Monoccino en La Barra de Maldonado causando gran notoriedad.
También ese mismo año pintó un mural en homenaje a Adela Reta en el Auditorio Nacional del Sodre en Montevideo que le generó prestigio y reconocimiento dentro del medio artístico.
El arte lo ha aplicado en diferentes facetas habiendo creado líneas de calzado, ropa y lentes.
También creó en Punta del Este una línea de vajilla con una marca muy conocida.
Su inquieta creatividad asimismo le ha llevado a trabajar como vidrierista.
Al inicio de su carrera escogió su seudónimo Artis el que proviene de “Art is for lovers” texto que lleva impreso en su brazo.
Un regreso esperado
Luego de una temperada en Barcelona, Alfonso regresa a Montevideo y comienza a trabajar con Invernizzi.
Frente a su propuesta en Z ArtLab el día de la inauguración, percibí que estaba frente a un artista particular razón por la cual decidí conocer mas sobre su obra.
Entre óleo y fotografía
Convengamos que Artis no innova desde el soporte pero lo hace desde la manera de utilizar la pintura para trasmitir su sentir.
Sus pinturas provienen del espíritu con el cual toma fotografías donde su objetivo consiste en paralizar el tiempo en un instante muy fugaz no exento de una gran carga emotiva.
Alfonso maneja un estrecho vínculo pintura y fotografía donde ambos soportes se retroalimentan.
La fotografía siempre ha sido un recuerdo de una instancia vivida que ya fue y que no tiene vuelta atrás. Luego del “click” ya se trata de algo que ha quedado en el pasado y la fotografía actúa como un aferramiento a algo que ya estamos echando de menos.
Rostros velados
Las obras de Artis denotan una exquisita sensibilidad donde el artista a través de pequeños detalles invita al espectador a transitar por instancias cargadas de emociones donde la creatividad y los recuerdos de cada uno serán quienes terminen de componer la narrativa de sus propuestas.
Prefiere que sus modelos sean mujeres, aunque no es excluyente, donde encuentra mayor riqueza para expresarse.
Trabaja con tomas y perfiles muy sutiles donde en algunos casos los rasgos quedan ocultos frente a la mirada voyeur que es donde el artista nos coloca como espectadores.
¿Que es lo que decidimos exponer frente a la mirada del otro?
En esta muestra llevaba a cabo en Z ArtLab, Villagrán presenta una sucesión de imágenes de una mujer que va ocultando su rostro frente a nuestra mirada o que nos la va descubriendo poco a poco, dependiendo de por donde se recorra la sucesión conformada por cuatro pinturas.
Una característica dentro de la serie que Artis está elaborando en Z ArtLab es el movimiento fugaz que intenta captar con sus pinturas-fotografías resultando una especie de fotos movidas que despiertan una sensibilidad arraigada a una instancia que se mantiene latente frente a nuestra mirada. Una especie de movilidad que ya Leonardo da Vinci detrás de su afán de captar el tiempo y adelantándose al video, logró con su Mona Lisa.
Fugacidad, fragilidad y emotividad
Artis recurre a los retratos para expresar su sensibilidad que le conduce a transitar dentro del arte. Para ello se vale de fragmentos de modelos donde capta pequeños detalles que emergen de la tela como queriendo ocultarse o descubrirse de forma muy tímida donde el lei-motiv de su obra radica en transmitir la fragilidad de las personas.
Sus óleos nos hablan de algo que ya fue detrás de perfiles y poses que cada uno adapta para cada ocasión.
La obra de Artis indagan en la fragilidad de la identidad, la fugacidad del tiempo así como en la erosión emocional de la vida.
Para ello se vale de recursos como trazos compuestos por texturas que compone con capa tras capa lo que le facilitan dar cuenta de la decadencia la que actúa sobre grietas, distorsiones y rostros velados que narran la transitoriedad, de acuerdo a sus propios palabras.
Esa impermanencia es una constante dentro de sus obras donde Artis nos recuerda que nada es eterno y que todos y todo está en permanente cambio y es allí en esa fugacidad en que el artista agudiza su mirada.
Sus retratos muy poco convencionales por cierto, son pausas no carentes de una gran sensualidad, denotan inestabilidad y fundamentalmente vulnerabilidad.
Parecieran decir “esto ya fue, no intentes aprehenderlo” lo que se traduce en un gran acelerador dentro de la imaginación del espectador.
Artis distorsionando los rostros alude a esa permanente negociación entre nuestro mundo interior y las facetas que decidimos o en algunos casos que podemos, exponer frente al otro.
En tiempos en que todo se reduce a dar cuenta de nuestra vida en medios y redes, las caras visibles no son siempre las que nos definen.
En algunas ocasiones asimismo y dentro de esa misma retórica donde el retrato se debate entre la presencia y el ocultamiento, Artis enmascara sus retratos detrás de empastadas manchas donde solo descubre una parte de la persona como un ojo, una boca.
Este tipo de pinturas nos llevan a recordar los trabajos del irlandés Francis Bacon y también a otros de Carlos Musso.
Trabaja en pequeños formatos con los cuales crea no una historia sino varias las cuales dependerán de cada espectador.
Trayectoria internacional
Alfonso Villagrán ha expuesto en lugares remotos como Buenos Aires, Moscú, Barcelona, Helsinki, Miami, Estocolmo y Punta del Este entre otras ciudades.
Ha participado en algunas bienales entre las cuales podemos citar la VI Bienal Internacional de Arte Colombiano en Bogotá, la Bienal de Arte de Moscú, la Bienal de Arte de Bucarest, así como ha formado parte de propuestas representado por galerías en Art Basel en Miami.
En nuestro país expuso de la mano de la Galería de Arte Paideia en Jose Ignacio en 2018 y 2019.

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