Gracias Alejandra Insfrán por hacerme llegar una obra de tu autoría realizada en macramé y plumería.
Tu pieza es hermosa, sensible y técnicamente impecable.
De composición circular, con fibras claras y un despliegue de plumas que expanden el gesto, funciona como objeto, como imagen y como presencia.
En ella nada sobra. Hay oficio,
cuidado y una comprensión profunda del material.
Pero digámoslo sin vueltas: el gesto es aún más bello que la obra.
Porque cuando una artista envía una pieza así, no solo comparte su trabajo; comparte confianza.
A eso se suma algo que habla de su profesionalidad: la obra me llegó con su certificado, el sticker de su emprendimiento y una cinta con los colores de la bandera de Paraguay.
Detalles precisos, sin grandilocuencia,
que confirman una manera seria y respetuosa de estar en el mundo del arte.
El cuidado también es parte de la obra.
La pieza pasará a formar parte de mi selección de arte textil.
Y cada vez que la mire no solo veré una obra bien lograda, sino un gesto generoso, consciente y memorable.
Gracias, Alejandra.
El hilo sostiene. La pluma acompaña. El gesto queda.
