Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo

CDMX, México.

Un manifiesto de modernidad

Ayer, después de un almuerzo en el tradicional barrio de San Ángel, en Ciudad de México, aproveché la cercanía para volver a visitar la Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo. Ya la conocía de un viaje anterior, pero hay lugares que merecen ser revisitados.

Diseñada en 1931 por el arquitecto y artista Juan O’Gorman, esta obra constituye uno de los primeros y más significativos ejemplos de arquitectura funcionalista en Latinoamérica.

Dos edificios independientes, uno rojo para Diego y otro azul para Frida, unidos por un pequeño puente elevado, expresan arquitectónicamente la autonomía creativa de ambos artistas y, al mismo tiempo, la complejidad de su vínculo afectivo.

Inspirado en los principios de Le Corbusier, O’Gorman concibió una arquitectura despojada de ornamentos, donde predominan la funcionalidad, las estructuras de hormigón, los grandes ventanales y la luz natural. La cerca de cactus que rodea el conjunto introduce, con singular inteligencia, la identidad del paisaje mexicano.

En estos espacios, habitados por los artistas desde 1934, se desarrolló una parte fundamental de sus trayectorias creativas.

Un detalle que me llamó especialmente la atención durante el recorrido fue la cantidad de escaleras y, particularmente, lo empinadas que resultan algunas de ellas. No deja de ser paradójico que una arquitectura concebida bajo los principios del funcionalismo pareciera desatender un aspecto tan elemental como la comodidad de sus habitantes.
Cuesta imaginar al corpulento Diego Rivera quien vivió allí los últimos
23 años de su vida, desplazándose cotidianamente por esas escaleras. Una circunstancia que seguramente merecía mayor consideración por parte de O’Gorman y que nos recuerda que la modernidad arquitectónica también tuvo sus contradicciones.

Hoy, convertido en museo, el conjunto conserva no solamente la memoria de Rivera y Kahlo, sino también la audacia de Juan O’Gorman, quien supo transformar una vivienda en una declaración de principios estéticos.

Una obra donde la arquitectura deja de ser un simple escenario para convertirse en protagonista de la historia del arte mexicano.

En el mismo predio colindante se encuentra la Casa O’Gorman, construida en 1929. Esta edificación fue proyectada por Juan O’Gorman originalmente como una casa-estudio para su padre, el ingeniero y pintor Cecil Crawford O’Gorman.
Esta estructura es histórica porque es la primera casa totalmente funcionalista de México y América Latina.


Publicado

en

por