Pentimento: Pablo Rasgado

CDMX, México.

Pentimento: las heridas de la historia

En un espacio dedicado al arte contemporáneo me encontré con una exposición particularmente interesante, que dialoga con las nuevas lecturas del pensamiento decolonial.

Se trata de Pentimento, una intervención del artista mexicano Pablo Rasgado, realizada en el Laboratorio Arte Alameda, un edificio cargado de historia que en el siglo XVI albergó el Convento de San Diego y que posteriormente funcionó como Pinacoteca Virreinal.

Pablo Rasgado nació en Zapopan, Jalisco, en 1984. Se formó en Artes en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, donde obtuvo su licenciatura en 2006. Complementó sus estudios con formación en fotografía en el Centro Morelense de las Artes y en museología en el Centro Cultural Casa Lamm.

Su trayectoria se caracteriza por una investigación permanente sobre la memoria de los espacios, las transformaciones arquitectónicas y las posibilidades expresivas de materiales recuperados.

Ha desarrollado una importante carrera internacional, con exposiciones en México, Estados Unidos, España, Italia, Bélgica y otros países. Su obra ha estado presente en instituciones como el Museo Experimental El Eco, el Museo de Arte Moderno de México y el Pérez Art Museum de Miami. También ha participado en la Bienal del Mercosur y en la Bienal de Cuenca. Sus trabajos integran colecciones como Jumex, CCA Wattis y Pérez Art Museum Miami.

En Pentimento, Rasgado, acompañado por un equipo de colaboradores, decidió intervenir la memoria del lugar. Mediante un cuidadoso trabajo de excavación y raspado de sus muros, dejó al descubierto distintas capas de pintura y materiales que testimonian las transformaciones del edificio a través de los siglos.

Pero su propuesta va mucho más allá de una exploración arqueológica.

En reproducciones de pinturas religiosas novohispanas, el artista altera las representaciones tradicionales, sustituyendo rostros de personajes bíblicos por retratos escultóricos de indígenas. Una operación visual contundente que cuestiona la imposición de la iconografía europea sobre las culturas originarias de América.

El título Pentimento, término italiano que significa arrepentimiento, alude a aquellas modificaciones que un pintor realiza durante la ejecución de una obra y que, con el paso del tiempo, pueden volver a hacerse visibles bajo las capas de pintura.

Rasgado traslada este concepto al terreno de la historia. ¿Qué permanece oculto bajo las imágenes que heredamos? ¿Cuántas identidades fueron borradas para construir el relato que hoy conocemos?

Lo interesante es que no pretende reconstruir literalmente el pasado precolombino, sino imaginar otras lecturas posibles de una historia atravesada por la conquista, la evangelización y el mestizaje cultural.

Las paredes raspadas, las pinturas intervenidas y los materiales recuperados convierten al antiguo convento en una obra que exhibe sus propias cicatrices.

Hay aquí una reflexión que considero especialmente valiosa: la historia, como la pintura, está construida por capas. Algunas permanecen visibles; otras fueron deliberadamente ocultadas.

Rasgado propone volver a mirarlas.

Una exposición que demuestra cómo el arte contemporáneo puede interrogar el pasado sin necesidad de ilustrarlo y cómo una intervención sobre la materia puede transformarse en una poderosa reflexión sobre la memoria, la identidad y las huellas persistentes del colonialismo.

A veces, para descubrir lo que una imagen esconde, hay que atreverse a rasgar su superficie.

La curaduría estuvo a cargo de Gemma Argüello y del Estudio de Pablo Rasgado.


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