Montevideo, Uruguay.
Claudia Anselmi, ganadora del XXX Premio Figari a su trayectoria
Claudia Anselmi (Montevideo, 1958) es una artista silenciosa, de esas que no necesitan levantar la voz para dejar huella. No ha parado desde sus inicios, aun cuando le ha tocado atravesar y sobrevivir tormentas.
Dulce, paciente y generosa hasta decir basta. Excelente pedagoga, de las que nunca imponen sino que seducen, acompañan y despiertan en el otro el deseo de crear.
Mis hijos pasaron por su Taller Cebollatí y cada vez que regresaban a casa lo hacían con una sonrisa en sus caras, orgullosos de sus logros. No es un detalle menor pues enseñar arte también es transmitir confianza, estimular la sensibilidad y hacer que alguien descubra aquello que es capaz de hacer.
He estado junto a ti, Claudia querida, en distintos momentos y hemos forjado una linda amistad. Deberíamos frecuentarnos más, es cierto, pero cada vez que nos encontramos nuestros espíritus se regodean y el tiempo transcurrido parece importar poco.
Y hay algo más que hace que tu presencia nos acompañe cotidianamente a partir de que Norita me regaló dos obras tuyas que hoy engrosan nuestra colección. Dos piezas que atesoro no solamente por su valor artístico, sino también porque llevan consigo afectos, historias y esa trama invisible que tantas veces termina dando verdadero sentido a una colección.
Tus propuestas artísticas siempre han aportado algo que va más allá de lo estrictamente visual. Hay pensamiento, sensibilidad, experiencia y una manera particular de mirar el mundo. Y es precisamente allí donde, para mí, aparece la verdadera dimensión de un artista.
Este Premio Figari reconoce una trayectoria, pero también una forma de transitar el arte y la vida, trabajando, enseñando, compartiendo y creando sin estridencias, con perseverancia y una enorme generosidad.
Es un premio para ti, Claudia, pero inevitablemente también alcanza a tu familia, a quienes han transitado por tu querido Taller Cebollatí y a tantos que, de una manera u otra, hemos tenido el privilegio de cruzarnos contigo.
Los premios importan cuando llegan a las manos adecuadas. Y este llegó a las tuyas.
Me alegra profundamente. No solamente porque admiro a la artista, sino porque quiero a la persona.
Felicitaciones, Claudia querida. Disfrútalo. Te lo mereces.
Foto Daniel Benoit Cassou
