Eduardo Cardozo – Colección Balanz

Montevideo, Uruguay.
Cuando el arte entra en la oficina

A cinco años de su llegada a Montevideo, Balanz reunió hoy a clientes y amigos en las oficinas que ocupa desde hace aproximadamente un año para recibir tres obras del artista uruguayo Eduardo Cardozo, recientemente incorporadas a su colección.
Más que una presentación, el encuentro permitió conocer de cerca una manera de entender el vínculo entre empresa, espacio de trabajo y creación artística.
La Colección Balanz comenzó en Argentina en 2008, impulsada por Isabel Pita y Claudio Porcel, quien hoy fue uno de los oradores, fundadores de la firma financiera.
Desde entonces ha conformado un importante acervo de arte contemporáneo, con una presencia especialmente significativa de artistas latinoamericanos y con una particularidad que merece destacarse, pues buena parte de las obras no permanece almacenada, sino que convive con quienes trabajan y circulan diariamente por sus oficinas.
Ese espíritu parece encontrar ahora continuidad en Montevideo.
Las obras de Eduardo Cardozo llegan a salas que ya forman parte de la actividad cotidiana de la empresa. No fueron adquiridas para permanecer aisladas en un depósito ni reservadas únicamente para ocasiones especiales. Se integran al lugar de trabajo y, por lo tanto, quedan expuestas a una mirada reiterada, incluso involuntaria. Esa convivencia diaria con el arte modifica inevitablemente los espacios.
Durante el encuentro quedó además manifiesta la intención de continuar incorporando obras de artistas uruguayos a la colección.
Y quizá allí esté lo más relevante de la noticia.
En un medio artístico pequeño como el nuestro, que una empresa instalada en Uruguay decida mirar hacia la producción local, adquirirla y proyectar nuevas incorporaciones supone algo más que decorar sus oficinas. Significa ingresar al circuito como coleccionista y asumir, si esa decisión se sostiene en el tiempo, una participación concreta en el desarrollo del ecosistema artístico.
Coleccionar arte contemporáneo implica elegir, investigar, acompañar y también asumir riesgos. Las colecciones adquieren verdadera identidad cuando dejan de ser una acumulación de nombres y comienzan a revelar una mirada.
La llegada de estas obras de Eduardo Cardozo puede entonces leerse como un primer gesto dentro de un camino que habrá que seguir con atención.
Porque si Balanz profundiza el interés expresado hoy por el arte uruguayo, no solamente crecerá su colección: también podrá contribuir a ampliar la circulación y visibilidad de nuestros artistas, dentro y fuera del país.
Y eso siempre es una buena noticia para el arte.


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