Copenhagen Contemporary

Copenhague, Dinamarca.

El arte como experiencia inmersiva

En el antiguo distrito industrial de Refshaleøen, una inmensa nave de soldadura de 7.000 metros cuadrados se ha transformado en uno de los espacios más singulares de Escandinavia dedicados al arte contemporáneo.

Copenhagen Contemporary no funciona como un museo tradicional sino que privilegia las instalaciones de gran escala, la inmersión sensorial y el diálogo entre arte, ciencia, tecnología y arquitectura, convirtiendo al visitante en parte activa de la obra.

Durante mi recorrido, el centro presentaba seis exposiciones temporales que evidencian la amplitud conceptual del programa curatorial.

La instalación Mercurial, del artista coreano Yunchul Kim —nacido en 1970, artista visual y compositor de música electrónica— propone una extraordinaria coreografía de esculturas suspendidas que parecen organismos vivos o satélites en permanente mutación.
Kim trabaja con instalaciones, dibujo, sonido y texto, combinando matemáticas, ciencia, tecnología, música, filosofía, poesía y cosmología. En esta obra, las estructuras quirales y los movimientos impredecibles remiten a fenómenos físicos y cósmicos, abriendo una reflexión sobre nuestra relación con la tecnología y con sistemas que parecen operar más allá del control humano.

En Beyond the Horizon, el dúo A.A. Murakami, integrado por la arquitecta japonesa Azusa Murakami —nacida en 1984— y el artista británico Alexander Groves —nacido en 1983—, desarrolla una experiencia de enorme sutileza visual. Con sedes en Tokio y Londres, ambos son reconocidos por acuñar el concepto de “tecnología efímera”, que utiliza fenómenos físicos, burbujas, niebla, plasma o aromas para crear experiencias sensoriales sin recurrir a pantallas.

En esta instalación, burbujas iluminadas emergen lentamente en la oscuridad para desaparecer casi de inmediato, como nubes atravesando una noche silenciosa. La precisión tecnológica se pone al servicio de una meditación sobre lo fugaz.

La artista kuwaití-puertorriqueña Alia Farid, nacida en 1985 en Ciudad de Kuwait, vive y trabaja entre Kuwait y Puerto Rico. Formada en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, el MIT y el Programa de Estudios Independientes del MACBA, su práctica en cine, instalación y escultura investiga fronteras, colonialismo, desplazamiento, militarización y economías extractivas en la Península Arábiga y el Caribe.

En A Sounding of the Earth, Farid articula una investigación sobre patrimonio cultural, petróleo y devastación ambiental en el Golfo. Su monumental instalación Amulets, realizada en resina derivada del petróleo e inspirada en antiguos símbolos protectores mesopotámicos, confronta espiritualidad ancestral y violencia extractiva contemporánea.

La proyección Chibayish, también de Alia Farid, traslada al espectador a las marismas del sur de Irak. La cámara sigue a niños, búfalos de agua y habitantes del paisaje en una relación de interdependencia. La obra funciona como meditación sensorial y política sobre ecología, memoria y supervivencia cultural. Farid no ilustra una crisis pero la hace respirar.

La experiencia perceptiva alcanza uno de sus momentos más intensos con Aftershock, del estadounidense James Turrell, nacido en Pasadena, California, en 1943.
Figura clave del movimiento Light and Space, Turrell ha dedicado su carrera a trabajar con la luz como materia perceptiva. Su formación en psicología de la percepción, matemáticas y su experiencia como piloto atraviesan una obra centrada en la alteración de la visión y del espacio.

En Aftershock, el visitante ingresa en un campo lumínico donde las referencias espaciales se disuelven y la luz deja de iluminar para convertirse en arquitectura.
Allí el espectador ingresa en el espacio donde vive experiencias extrasensoriales durante 10 minutos, instancia que no está permitido registrar mediante cámaras.

Finalmente, Earth | Tree, concebida por Kengo Kuma & Associates, ofrece una pausa contemplativa dentro del recorrido.
Kengo Kuma, nacido en Japón en 1954, es uno de los arquitectos contemporáneos más influyentes de su país. Fundador de KKAA en 1990, ha desarrollado una arquitectura basada en materiales naturales, ligereza, transparencia y armonía con el entorno.
Bajo la dirección de Yuki Ikeguchi, la instalación parte del concepto japonés de komorebi —la luz que atraviesa las hojas de los árboles— y combina madera, tierra, aromas y texturas. La arquitectura aparece aquí como refugio, experiencia corporal y relación sensible con la naturaleza.
Asimismo la instalación proporciona un espacio lúdico para adultos y niños formando piezas con trozos de madera.

El conjunto artístico confirma el perfil singular de Copenhagen Contemporary que se define como un centro donde la escala monumental no busca el espectáculo vacío, sino expandir las posibilidades perceptivas del arte contemporáneo.

Ciencia, arquitectura, política, ecología y tecnología convergen aquí para producir experiencias inmersivas que interpelan tanto a la sensibilidad como al pensamiento. Un antiguo espacio industrial convertido, con inteligencia, en laboratorio artístico.


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