Oslo, Noruega.
El Nasjonalmuseet, Museo Nacional de Oslo, es un gran referente para comprender el arte de Noruega. Y lo hace, además, con una virtud nada menor puesto que es profundamente pedagógico.
A lo largo de más de 80 salas, distribuidas en dos plantas, el museo despliega unas 6.500 obras en un recorrido cronológico que permite leer la historia del arte con criterios claros, precisos y muy bien articulados.
El edificio alberga las colecciones de la antigua Galería Nacional, el Museo de Arte Contemporáneo y el Museo de Artes Decorativas y Diseño, reunidas ahora bajo un mismo techo. Es, de hecho, el museo de arte más grande de los países nórdicos.
Su colección incluye obras maestras noruegas e internacionales, con piezas de Picasso, Van Gogh, Cézanne y, por supuesto, Edvard Munch. Aquí se exhibe también una versión original de El grito, recordándonos que Munch solía realizar más de una versión de algunas de sus obras más emblemáticas. Por eso, más allá de las piezas que conserva el Museo MUNCH, el Nasjonalmuseet también guarda originales fundamentales de su producción.
El gran acierto curatorial del Nasjonalmuseet está en la manera en que organiza su recorrido. Sus más de 80 salas no se limitan a ordenar obras por fechas sino que proponen categorías muy precisas, casi ensayos visuales, que ayudan al espectador a comprender cómo se fue construyendo la historia del arte.
Vale la pena detenerse en estas categorías curatoriales, porque constituyen uno de los grandes aciertos del Nasjonalmuseet. Más que simples títulos de salas, funcionan como capítulos de una historia del arte narrada con claridad y profundidad, permitiendo comprender cómo cambiaron las ideas, las creencias, la sociedad y la mirada de los artistas a lo largo de más de cinco siglos. El recorrido se convierte así en una experiencia altamente didáctica, donde cada sala aporta una nueva clave de lectura para entender no solo las obras, sino también el tiempo que les dio origen:
- Imágenes para la fe y la devoción, 1490-1550
El arte religioso como instrumento espiritual, social y pedagógico. Santos, vírgenes y figuras sagradas organizan una mirada donde la fe también es representación del poder. - La Tierra abundante, 1600-1700
Paisajes y naturalezas muertas celebran la riqueza del mundo visible, pero también recuerdan la fugacidad de la vida. Mucho lujo, sí, pero con sermón incluido. - Dioses en guerra y amor, 1550-1750
La mitología clásica aparece como teatro de pasiones humanas: celos, deseo, venganza, poder y moral. Los dioses, como siempre, portándose peor que los mortales. - Mirando hacia atrás, 1700-1800
El retrato como afirmación de rango, linaje y presencia social. La imagen no solo conserva una cara: fabrica prestigio. - Creando luz en la oscuridad, 1600-1700
El dramatismo barroco, influido por Caravaggio, utiliza la luz como herramienta emocional y espiritual. La oscuridad no oculta sino que revela. - El coleccionista: Christian Langaard, 1450-1800
Una sala dedicada al peso de las colecciones privadas en la formación de los museos públicos. Langaard entendió que coleccionar también puede ser una forma de servicio cultural. - Naturaleza salvaje, paisajes domesticados, 1650-1800
La naturaleza nórdica aparece como fuerza monumental, pero también como territorio explotado, administrado y transformado por el hombre. - La formación de un artista, 1790-1840
La profesionalización del oficio artístico noruego: academias, viajes, becas y la construcción de una comunidad artística propia. - Nieblas matinales y nubes cúmulo, 1810-1850
El paisaje observado científicamente. Meteorología, geología y botánica entran en la mirada del artista. - Johan Christian Dahl, 1815-1850
Figura clave del paisaje noruego y de la construcción de una identidad nacional a través del arte. - Las fuerzas de la naturaleza, 1820-1860
Montañas, costas y ruinas convierten el paisaje en símbolo nacional. El ser humano queda pequeño frente a una naturaleza que parece hablar en mayúsculas. - Fiel a la tradición, 1830-1870
El campesino noruego como emblema de identidad nacional, memoria histórica y continuidad cultural. - Carretera nacional 1, 1870-1885
La costa como gran vía de comunicación, trabajo y riqueza. El mar no es paisaje decorativo: es destino económico y cultural. - Elfos susurrando, 1850-1870
Bosques, aguas quietas y atmósferas nocturnas revelan una sensibilidad mágica, melancólica y profundamente nórdica. - Rumbo al sur, 1850-1900
Los artistas nórdicos viajan a Italia, Francia, España, Portugal y el norte de África en busca de luz, color y nuevos motivos. - Historia y mitología, 1870-1890
El pasado noruego y la mitología nórdica se convierten en herramientas para afirmar identidad, épica y pertenencia. - Inspiración bíblica, 1870-1900
Los temas religiosos se actualizan: las figuras bíblicas se vuelven más humanas, cercanas y cotidianas. - Harriet Backer, 1870-1920
Una artista fundamental en el estudio de la luz interior, el color y la intimidad doméstica. También una pionera en abrir camino a otras mujeres artistas. - Entre los artistas, 1880-1900
Retratos de artistas hechos por artistas. Una sala sobre la construcción de la identidad profesional y social del creador. - A París, 1870-1900
París como capital de la modernidad: escuelas, cafés, galerías, fotografía, vida urbana y experimentación. - Una revolución en la pintura, 1850-1900
El impresionismo rompe con la pintura académica. La pincelada visible, la luz cambiante y el instante sustituyen a la solemnidad. - El lenguaje del cuerpo, 1845-1900
La escultura como lectura del carácter, la emoción y la posición social a través de gestos y posturas. - Lucha por la justicia, 1880-1890
El arte se compromete con los debates sociales: pobreza, prostitución, emancipación femenina, desigualdad y doble moral. - Luz nórdica, 1880-1910
La luz del norte, los interiores domésticos y los paisajes nevados construyen una sensibilidad propia. - Edvard Munch se convierte en artista, 1880-1890
El joven Munch se forma contra la tradición, cerca de la Bohemia de Kristiania y con París como horizonte. - Edvard Munch, 1886-1920
Munch lleva la pintura hacia la vida interior: amor, angustia, enfermedad, deseo y muerte. Su obra no describe, por el contrario sacude. - Estados de ánimo y emociones, 1885-1920
El simbolismo y el clima espiritual de fin de siglo convierten el paisaje y la figura humana en expresiones del mundo interior. - Fuerza vital, 1900-1945
Sol, cuerpos desnudos, salud, naturaleza y energía vital marcan una nueva idea de libertad física y espiritual. - Érase una vez…, 1850
Los cuentos populares noruegos, los troles, las princesas y las criaturas sobrenaturales entran en el imaginario visual nacional. - Cómo queremos vivir, 1920-1937
Arquitectura moderna, funcionalismo, luz, aire, vivienda y diseño como promesas de una vida mejor. - Expresión, 1905-1930
El expresionismo libera el color y la forma. Ya no se trata de copiar la naturaleza, sino de transmitir una emoción. - Fragmentos de realidad, 1900-1950
Cubismo, surrealismo y abstracción desarman la imagen reconocible y abren otras maneras de ver. - Tiempos modernos, 1915-1935
Máquinas, velocidad, geometría, Bauhaus, De Stijl y optimismo moderno. El arte abraza el lenguaje de una nueva era. - Pájaros negros, 1933-1935
Una sala inquietante sobre materia, textura y oscuridad en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. - La condición humana, 1900-1955
Arte social, movimiento obrero, pobreza, tradición, religión y cultura sami aparecen como preguntas sobre justicia e identidad. - ¿Con qué lucharé?, 1935-1955
La guerra, el fascismo, la ocupación y la desesperación obligan al arte a preguntarse por su propia arma moral. - Después de la gran catástrofe, 1950-1970
El arte después del Holocausto y la recuperación de las vanguardias prohibidas por el nazismo. La abstracción aparece como libertad. - En las barricadas, 1965-1980
Feminismo, Vietnam, aborto, izquierda, happenings y gráfica política. El arte baja del pedestal y se mezcla con la calle. - Espacios para el arte: Sverre Fehn, 1955
La arquitectura del museo como lucha contra la luz. Fehn piensa el espacio expositivo en diálogo con naturaleza, historia y atmósfera. - Choque óptico, 1955-1980
El arte óptico convierte la percepción en experiencia activa. La obra vibra, engaña al ojo y exige participación. - La mirada que no me capturará, 1968
Primera obra multimedia de Noruega: sonido, luz, movimiento, poesía y escultura en un espacio sensorial. - Fotografía subjetiva, 1960-1990
La fotografía deja de reclamar neutralidad y afirma la experiencia personal, la mirada individual y la construcción subjetiva del mundo. - Objetos varios llamados arte, 1965
El arte conceptual desafía la idea tradicional de obra. Texto, video, documentos, objetos industriales y materiales pobres entran al museo. - Regreso a la pintura, 1975-1990
Contra el anuncio de la “muerte de la pintura”, la pintura vuelve con fuerza: expresiva, figurativa, abstracta, existencial y a veces brutal. - La Sala de las Columnas / The Pillars
Una mirada contemporánea sobre la fragmentación como tema y técnica: collage, montaje, recorte, algoritmos, cultura visual y narrativas rotas. - Marginados y magos, 1989-2000
Tras Magiciens de la terre, el arte global cuestiona el canon occidental e incorpora identidad, género, etnia, sexualidad y experiencias de exclusión. - Revolución reciclada, 2000-2018
El neoconceptualismo reutiliza lenguajes críticos del pasado. La rebeldía entra al museo, prolijamente pintada en la pared. Ironías de la historia: hasta la revolución puede terminar en sala climatizada.
Esta sala reúne además algunas de las figuras más relevantes del arte contemporáneo internacional. Allí pueden verse una Cell de Louise Bourgeois, las fotografías de Nan Goldin, una escultura de Simone Leigh, una instalación de Ilya Kabakov, obras de Richard Long y de William Kentridge, configurando un recorrido que pone en diálogo memoria, identidad, cuerpo, paisaje y política a través de algunos de los artistas más influyentes de las últimas décadas.
Por su parte, la sala Choque Óptico ofrece una excelente aproximación al arte cinético y perceptual. Entre sus piezas destacan una obra del recientemente fallecido Julio Le Parc, trabajos del maestro venezolano Jesús Rafael Soto —cuyo nombre suele aparecer erróneamente como Raphael— y la impactante instalación inmersiva del artista noruego Per Inge Bjørlo, Inner Room V: The Goal, una experiencia espacial que transforma la percepción del visitante y convierte el recorrido en una vivencia física además de visual.
El museo cuenta además con salas para exposiciones temporales y una cafetería desde la cual se puede apreciar la bahía del fiordo, que parece llegar hasta la puerta misma del edificio.
Un detalle que merece especial atención es la cafetería del museo, desde donde se disfruta una magnífica vista sobre el fiordo de Oslo. Allí se encuentra además un mural de Sol LeWitt, figura fundamental del arte conceptual y minimalista, conocido por desarrollar obras murales concebidas para existir de manera temporal. Sus dibujos de pared eran ejecutados siguiendo instrucciones precisas y, al finalizar las exposiciones para las que fueron creados, muchas veces eran cubiertos o destruidos para ser recreados nuevamente en otro lugar. La presencia de una obra de LeWitt en este espacio añade un interesante contrapunto contemporáneo dentro del recorrido del museo.
Inaugurado el 11 de junio de 2022, el edificio del Nasjonalmuseet fue diseñado por el estudio alemán Kleihues + Schuwerk, a partir del proyecto de Klaus Schuwerk, ganador del concurso internacional en 2010. Su construcción comenzó en 2014 y culminó con la apertura en 2022.
De arquitectura moderna y minimalista, el museo se integra al entorno portuario con una presencia sobria, casi silenciosa. Su fachada, revestida en pizarra noruega de Oppdal, y su planta superior de vidrio de mármol, le otorgan una monumentalidad contenida: nada grita, todo permanece.
Un museo que no solo exhibe obras sino que enseña a mirar.
