Nikolaj Kunsthal

Copenhague, Dinamarca.

Cuando el edificio gana la partida

La visita de rigor al Nikolaj Kunsthal, en Copenhague, seduce más por su contenedor que por su contenido.

Ubicado en la antigua iglesia de San Nicolás, una de las más antiguas de la ciudad, el edificio constituye por sí mismo una experiencia. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando fue construido en estilo gótico como parte fundamental de la vida religiosa y comercial de Copenhague.
Tras sufrir importantes daños durante el incendio de 1795, la congregación fue disuelta en 1805 y el templo dejó de funcionar como iglesia.

La estructura actual fue reconstruida a comienzos del siglo XX bajo la dirección del arquitecto Hans Christian Amberg, incorporando elementos neobarrocos y conservando su emblemática aguja revestida en cobre. Desde 1981 funciona oficialmente como centro de arte contemporáneo.

El espacio impone. Sus muros, su verticalidad y la carga histórica que aún conserva generan una expectativa que no siempre encuentra la misma intensidad en las exposiciones.

Nikolaj Kunsthal se ha consolidado como un activo centro de arte contemporáneo que combina la singularidad de su arquitectura histórica con propuestas de artistas daneses e internacionales. Cuenta además con una cafetería y una tienda especializada en libros de arte y publicaciones vinculadas a las exposiciones.

Actualmente presenta una importante retrospectiva de Alison Knowles (1933-2025), figura fundamental del movimiento Fluxus, junto con las exposiciones del programa Platform, una iniciativa destinada a artistas y curadores emergentes de la escena artística de Copenhague. Este espacio experimental desarrolla seis exposiciones al año y busca generar nuevas colaboraciones y formas de producción artística.

La muestra Alison Knowles: Retrospectiva 1960–2022 constituye el primer homenaje exhaustivo dedicado a la artista estadounidense. A lo largo de más de seis décadas de producción, Knowles desarrolló una práctica que abarca desde objetos y partituras de acción hasta instalaciones, performances gastronómicas, poesía y proyectos participativos. Su trabajo siempre estuvo guiado por una idea central: descubrir la poesía escondida en los gestos y objetos cotidianos.

La elección de Nikolaj Kunsthal como sede resulta especialmente significativa. Durante la década de 1960, cuando aún era conocida como la iglesia de San Nicolás, el edificio se convirtió en uno de los principales centros de difusión de Fluxus en Europa. Allí se celebró en 1962 el histórico Festum Fluxorum, que introdujo oficialmente el movimiento en Dinamarca. Alison Knowles participó activamente junto a figuras como George Maciunas, Dick Higgins, Emmett Williams y Arthur Köpcke, formando parte de una generación que cuestionó las fronteras entre arte y vida.

El recorrido permite comprender la coherencia de una artista que hizo de la participación, los materiales humildes y la experiencia sensorial los pilares de toda una vida de trabajo. Para Knowles, el arte nunca fue un objeto cerrado sino un proceso abierto al encuentro con los demás.

Sin embargo, al abandonar el edificio queda una sensación persistente donde la arquitectura continúa siendo la verdadera protagonista. La fuerza espacial de la antigua iglesia, su historia y su presencia monumental terminan capturando la atención con una intensidad difícil de igualar.

Nikolaj Kunsthal sigue siendo una visita recomendable para quienes recorren la escena artística de Copenhague, aunque quizá por una razón distinta a la esperada pues aquí el edificio no solo alberga arte, sino que compite con él. Y, en ocasiones, incluso logra superarlo.


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