Venecia, Italia.
El silencio como materia
La obra de Lee Ufan ocupa un lugar destacado entre las propuestas colaterales de la 61ª Bienal de Venecia.
Presentada por Dia Art Foundation en el SMAC Venice —San Marco Art Centre—, en las Procuratie de Piazza San Marco, la exposición puede visitarse del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026 y está curada por Jessica Morgan, directora de Dia.
Nacido en Gyeongsangnam-do, Corea, en 1936, Lee Ufan es una figura central del movimiento japonés Mono-ha y un referente vinculado al Dansaekhwa coreano. Su obra, desarrollada durante más de seis décadas, propone una reflexión persistente sobre la relación entre materia, gesto, espacio y tiempo.
Pero ¿qué es exactamente el Mono-ha?
El término significa literalmente “Escuela de las Cosas” y surgió en Japón —donde vive Ufan desde 1956— a finales de la década de 1960 como una reacción frente a la industrialización acelerada y al exceso de intervención del artista sobre la materia.
A diferencia de otras corrientes occidentales centradas en la representación o en la expresión individual, los artistas Mono-ha trabajaban con materiales naturales e industriales —piedras, arena, hierro, vidrio, madera o algodón— intentando alterar lo menos posible su estado original.
Más que “crear” objetos, buscaban revelar las relaciones existentes entre los materiales, el espacio y el espectador. La obra no era entendida como algo cerrado, sino como un encuentro entre elementos y percepciones. En este sentido, el vacío, el silencio y la tensión entre los objetos adquirían tanta importancia como los propios materiales.
Lee Ufan fue uno de los principales teóricos del movimiento y definió estas búsquedas desde una mirada filosófica influenciada tanto por el pensamiento oriental como por autores occidentales como Martin Heidegger. Mientras el minimalismo estadounidense tendía a la pureza formal y geométrica, Mono-ha incorporaba fragilidad, temporalidad y contemplación. Podría decirse que fue la respuesta japonesa al minimalismo y al Arte Povera europeo, aunque con una dimensión espiritual y fenomenológica mucho más marcada.
La muestra veneciana reúne pinturas históricas, obras recientes, instalaciones de gran escala y piezas concebidas especialmente para este contexto.
Distribuida en ocho salas, permite seguir la evolución de su lenguaje visual, desde las series tempranas From Point y From Line, donde el punto y la línea condensan respiración, repetición y tiempo, hasta sus desarrollos más recientes en Response, donde el color adquiere una presencia más activa.
En las series From Winds y With Winds, iniciadas en los años ochenta, el gesto se vuelve más rítmico y expansivo. Luego, en Correspondance y Dialogue, Lee reduce la acción pictórica hasta llevarla a una tensión extrema con una, dos o tres pinceladas sobre el blanco del lienzo bastando para activar todo el espacio. Allí no hay exceso ni relato decorativo. Hay presencia, pausa y una concentración que exige al espectador mirar de verdad.
La exposición también incluye instalaciones vinculadas a su serie Relatum, donde piedras, acero, arena, espejos y arquitectura establecen relaciones de equilibrio, peso y tensión. En estas obras, Lee no actúa como escultor en el sentido tradicional, sino como mediador entre materiales existentes. El resultado no busca imponerse al espacio, sino revelar las relaciones que ya estaban latentes.
La sala 7 concentra uno de los momentos más potentes de la exposición. Allí se presenta Relatum —anteriormente Iron Field (1969/2026)—, una instalación compuesta por un campo de varas de acero erguidas sobre un lecho de arena. La obra impone una tensión silenciosa compuesta por materia, vacío, gravedad y espacio que entran en diálogo sin necesidad de estridencias.
Desde 1972, Lee Ufan renombró sus esculturas bajo el término Relatum, concepto filosófico que alude a la relación entre cosas o elementos. No se trata de objetos aislados, sino de presencias que existen en vínculo con el entorno, con la arquitectura y con quien las contempla.
Presentada por primera vez desde su inclusión en Dia Beacon en 2019, esta versión se reconfigura según la sala que la contiene. Allí reside su fuerza puesto la obra no ocupa simplemente el espacio, lo activa. Y obliga al espectador a mirar con otro ritmo.
Fuera del recorrido principal y aprovechando la terraza final del edificio, el artista presenta además Relatum – El beso (2026), una obra perteneciente a su colección privada. La instalación está compuesta por dos círculos realizados con cadenas sobre el piso y dos piedras enfrentadas que parecen besarse. La pieza, de extrema sencillez formal, resume buena parte del pensamiento de Lee Ufan donde se unen tensión, encuentro, silencio y relación. Allí no sucede “nada” en apariencia, pero justamente en esa mínima acción entre dos rocas emerge toda la potencia poética de su trabajo.
Uno de los grandes aciertos de la presentación es su montaje. Las salas acompañan el espíritu de la obra con una sobriedad poco frecuente en tiempos de ruido visual. La exposición necesita silencio, y lo encuentra. El silencio de las salas, cuidadosamente preservado por los asistentes del museo, sumado al sonido de los pasos de los espectadores al caminar sobre las piedras de la instalación Relatum – Infinity (2026), termina por propiciar el efecto contemplativo buscado por el artista. Allí la obra deja de ser únicamente visual para transformarse también en experiencia física y sonora, donde cada desplazamiento del visitante altera sutilmente el espacio y completa el diálogo entre materia, cuerpo y vacío.
Lee Ufan no ofrece una experiencia espectacular en el sentido banal del término. Su obra pide otra velocidad. Invita a detenerse, respirar y aceptar que el arte también puede suceder en lo mínimo. Y en una Venecia muchas veces saturada de estímulos, esa pausa no es menor, por el contrario es casi un acto de resistencia.
Lee Ufan
SMAC Venice, San Marco Art Centre, Procuratie, Venecia
Curaduría: Jessica Morgan
9 de mayo – 22 de noviembre de 2026
Evento colateral oficial de la 61ª Bienal de Venecia
