Estas bonecas de papel llegaron a Montevideo con acento paulista y carácter propio.
Las creó Marta Alves en São Paulo, trabajando el papel con paciencia artesanal y una intuición estética afinada.
Llegó a Uruguay hace muchos años con estas piezas bajo el brazo y tocó la puerta de la Galería del Paseo. No encajaban en el perfil del espacio —así de simple—, pero Silvia Arrozés tuvo el gesto correcto: derivar, tender un puente.
Figuras estilizadas, cuellos largos, cuerpos mínimos. Papel modelado y pintado a mano, con colores planos y patrones rítmicos que dialogan entre lo popular brasileño y una síntesis casi moderna.
Cada vestido es un mapa cromático; cada rostro, una presencia serena y frontal. No buscan folclore decorativo, sostienen identidad, dignidad y un silencio elocuente.
Hubo llamada, hubo visita y hubo flechazo. Amor a primera vista.
Hoy somos seis y compartimos el día a día como se comparte lo que vale: sin pose, con cuidado y el afecto de la artesana y el que de ellas emana cuando en sus miradas veo el agradecimiento de haberlas acogido.







