Movido por el espíritu andino —ese que se cuela sin pedir permiso después de viajar por Latinoamérica— me interné en la literatura autóctona de los territorios recorridos.
En Perú, el flechazo fue inmediato con Cordillera Negra, de Óscar Colchado Lucio.
El libro reúne 21 cuentos que nos trasladan a pueblos andinos donde las tradiciones y las creencias ancestrales no son folclore: son ley.
Colchado escribe desde un realismo mágico de raíz serrana, donde la muerte convive con la vida, los mitos caminan junto a los hombres y lo extraordinario sucede sin pedir disculpas.
Para construir ese universo, el autor recurre a costumbres, relatos místicos y al quechua, incorporado con naturalidad y acompañado por un glosario generoso. No traduce para domesticar: traduce para invitar.
A veces el lector se siente lejos, incluso descolocado; otras, hechizado. Siempre interpelado por un modus vivendi que sigue existiendo al margen del ruido globalizado.
Hay además una decisión clave: escribir como habla su gente. Un español fuera del corsé del diccionario, cargado de musicalidad y ritmo oral. Palabras como desconfiosos, dizque, de un de repente, llenecita, jijugrandísimas, calapachándome —que fui subrayando una a una— no son caprichos: son el pulso del relato. Gracias a ellas, la tradición se filtra en lo cotidiano y las fábulas se vuelven experiencia.
Publicada en 1983 y Premio Copé de Cuento, Cordillera Negra es hoy una obra capital de la literatura andina moderna. Dialoga con la historia popular —la rebelión de Atusparia, la violencia política a quien le dedica el primer cuento— y con la tradición oral, desde un lenguaje mestizo y “quechuizado” que captura una cosmovisión profunda y vigente.
Cóndores, pumas, llamas, alpacas, serpientes y fundamentalmente animales místicos forman parte de sus relatos.
En síntesis: en Cordillera Negra los animales no “decoran” la escena. Habitan el mismo plano que los humanos, comparten destino y memoria. En ese mundo, quien no entiende a los animales, tampoco entiende a la montaña. Y la montaña —spoiler— siempre termina hablando.
Colchado Lucio, maestro rural antes que escritor consagrado, fue un retratista de las cordilleras.
Su obra —que incluye Rosa Cuchillo y la saga infantil de Cholito— es fundamental para entender la literatura peruana contemporánea.
Falleció en 2023, pero dejó algo más perdurable que una bibliografía: una manera de escuchar a los Andes y dejarlos hablar.
