Río de Janeiro, Brasil.
Un viaje entre la ciencia, el arte y la percepción
Una experiencia inolvidable en el MAM de Río
No son muchas las exposiciones que me causan una sensación tan extraordinaria. Es mas, creo revivirlas cuando las recuerdo a raíz de la experiencia que me provocan a la hora de involucrarme con ellas.
Esta es una de ellas.
Se trata de una mega instalación llevada a cabo en el Museo de Arte Moderno (MAM) de Río de Janeiro titulada “Anos-Luz” de la artista polifacética Bia Lessa, diseñada exclusivamente para dicho espacio.
No tenía idea con lo que me enfrentaría y eso sin dudas también jugó a favor a la hora de percibirla.
El impacto inicial
Luego de haber recorrido la muestra en el MAM donde se exhibe parte del acervo del coleccionista Gilberto Chauteaubriand, me acerqué a la puerta de ingreso, de lo que creía que se trataba de una video-obra de otro artista, hasta tanto me interceptó un joven.
El mismo advertía al público acerca de las molestias que la obra con fuertes variaciones de luminosidad, podría afectar a personas con fotofobia, trastorno afectivo estacional o con trastornos visuales o neurológicos.
En el momento que ingresé a la sala la obra me cautivó de forma inmediata.
Bia Lessa: una artista total
Beatriz Ferreira Lessa (São Paulo, 1958), conocida profesionalmente como Bia Lessa se desempeña dentro del ámbito artístico como cineasta y curadora.
Comenzó siendo actriz, profesión que abandonó para convertirse en directora de teatro a la vez que fundaba su propio grupo de teatro llamado Carranca junto a otros dos compañeros.
A partir de allí su carrera se disparó a la vez que también comenzó a dirigir óperas.
En 2000 fue momento en que tomé conocimiento suyo cuando diseñó el pabellón brasileño para la Exposición Universal de Hannover, el cual me causó una gran impresión al momento de visitarlo.
Lessa contrajo matrimonio con el músico Dany Roland quien también participa a su lado ocupándose de sonorizar sus obras.
A raíz del 120º aniversario de la empresa Light encargada de proveer electricidad dentro del Estado de Rio de Janeiro cubriendo 31 municipios, Lessa fue invitada para llevar a cabo esta muestra conmemorativa con el objetivo de investigar sobre la luz y la oscuridad.
Es así que esta artista multimedia creó una instalación en 1.845 metros cuadrados que nos deja literalmente anonadados.
La luz como protagonista
Para ello Lessa diseñó una propuesta donde el principal protagonista es la luz artificial que emerge de varios lugares de forma impredecible al grado tal que el espectador queda paralizado en determinados momentos sin saber hacia donde dirigirse.
La idea está basada en la energía para lo cual la artista echó mano a 65.000 metros de elástico usado para la confección de indumentaria.
Estas piezas compuestas por elásticos tensados que parten de carretes, están en constante movimiento simulando cables eléctricos los que a su vez están acompañadas por 42 proyectores lumínicos.
Para apreciar la luz hay que conocer también la penumbra, elementos con los cuales Lessa juega dentro de un largo recorrido donde también participan la sombra y el tiempo.
El recorrido genera desorientación, encandilamiento y momentos de oscuridad total, sumando incluso la dimensión sonora como contrapunto
La artista a través de su instalación pretende definir a la luz también como elemento que facilita la visibilidad de los objetos y/o personas.
Hay instancias en la muestra en que las salas quedan totalmente al oscuro y otras que es tanta la luz que nos encandilan. También hay ritmos pautados por los ases de luz que emergen de diferentes lugares impredecibles.
El espectador se traslada con temor a caerse y en mi caso me llevé una pared por delante, aspecto que valoro como algo positivo dentro de la experiencia que Lessa nos propone mientras avanzamos por un laberinto totalmente oscuro.
Pero mas allá de que el elemento primordial es la luz, el sonido ambiental también logra su protagonismo a la vez que dialoga con los extensibles.
Toda la muestra alude a desdibujar los límites entre los perceptible y lo oculto.
Cada visitante escoge su ruta y dentro de la gran sala hay otros espacios delimitados por otras propuestas.
Entre la percepción y el laberinto
La propuesta consiste en una invitación a los espectadores a reflexionar a cerca del tiempo, la percepción y la importancia de la luz tanto en el arte como el la vida en general.
La gente entra en la exposición a la vez que la exposición entra en la gente.
Diálogos con otras obras
La pieza central de esta mega instalación esta basada en una pequeña obra del carioca Milton Machado que fue realizada en gran escala de 18 metros de largo por 7 de ancho.
Asimismo Lessa establece diálogos con obras de otros artistas entre los cuales se encuentran Lygia Pape, Jack Leirner, Sergei Eisenstein, Glauber Rocha y Oswaldo Goeldi, todos ellos también jugando con la luz y la sombra a la hora de exponer.
“La luz nos ilumina pero también nos puede encarecer “, Bia Lessa
La muestra está instalada en el espacio expositivo del MAM ubicado sobre los característicos pilotis del edificio los que a su vez albergan dos líneas de elásticos en permanente movimiento simulando una corriente eléctrica, aspecto que se percibe desde el ingreso al jardín circundante al museo.
Complementariamente la muestra contará con invitados especiales entre los cuales participarán artistas, escritores, científicos y músicos, quienes se sumarán durante fechas pautadas con el fin de abordar temas inherentes a la luz, el espacio y el tiempo.
El MAM y su legado arquitectónico
El MAM ubicado en el barrio Gloria fue inaugurado en 1948 y desde entonces se ha convertido en un polo de atracción.
Fue allí que ocurrió el nefasto incendio que acabó con 150 obras incluyendo pinturas de Pablo Picasso, Salvador Dalí, Joan Miró y parte de la colección del Museo de Bellas Artes de Montevideo que regresaba de París con las obras de Joaquín Torres García.
El edificio fue diseñado por Affonso Eduardo Reidy (París, 1909-1964), mientras que los jardines son obra del paulista Burle Marx (1909-1994).
Con el apoyo de Rio Memórias, organización social destinada a la promoción de la cultura de la ciudad y la dirección del español Pablo Lafuente (1976), el MAM confirma su papel como referente artístico local e internacional.

Deja una respuesta