Esta propuesta de fundir el águila del Graf Spee, símbolo nazi, y usar el bronce para hacer una paloma (de la paz?) es un atropello inadmisible.
No entiendo cómo un artista comprometido con el arte como es Pablo Atchugarry, con todo el respeto que se merece, haya aceptado la propuesta del gobierno.
El arte no admite cancelaciones.
El mayor efecto para lograr la paz, es recordar las atrocidades pasadas para no volverlas a cometer.
Con este mismo criterio, deberíamos de haber convertidos los campos de concentración en parques de juegos infantiles.
Creo que esta noticia nos llevará a ser el hazmerreír del mundo entero.
Por favor, firmemos la petición para evitarlo.
Y si Atchugarry quiere hacer su paloma que la haga con sus materiales y sin destruir nada.

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