CDMX, México.
La muestra “Entre hilos y granos” atrapó mi atención el año pasado durante una visita al Museo de Arte Popular (Cuauhtémoc, CDMX).
Allí veintidós piezas de vidrio recrearon íconos cotidianos de la cultura mexicana en escala real.
La muestra logró un golpe visual inmediato a la vez que el aspecto conceptual fue más profundo aún.
De esa manera la propuesta se hizo un lugar entre las esplendorosas obras de arte que componen la propuesta general del museo.
La artista Claudia Ponce de León (CDMX, 1969) conocida como Caya, trabajó en esa oportunidad tres emblemas mexicanos: rebozo, maíz y mandado.
Estos elementos no los ilustra sino que los reencarna en un material que parece negarse a su propia naturaleza. El resultado es un campo de lecturas abiertas donde cada espectador completa el sentido desde su memoria.
El vidrio como memoria activa
Caya convierte el vidrio —soplado y fundido— en materia viva. Precisión técnica y pulso emocional conviven para activar preguntas básicas:
¿qué cargamos?, ¿qué nos abriga?, ¿qué nos alimenta?
*Rebozo: maternidad, cuidado y linaje. El textil se vuelve transparente sin perder peso simbólico.
*Maíz: espejo y mazorcas invitan a verse reflejado en el origen. Alimento sagrado, identidad compartida, símbolo de vida, abundancia y pertenencia cultural.
El espejo frente a mazorcas de vidrio invita al espectador a verse reflejado en el maíz, símbolo central de identidad y cosmovisión mesoamericana.
*El mandado: frases de mercado transformadas en esculturas. La artista logra que lo popular ascienda sin solemnidad y de esa manera la vida diaria entra al museo con humor y afecto.
Una obra clave
En la muestra se destacó “Maíz, reflejo de nuestra identidad”, realizada en colaboración con el escultor Antonio Castellanos Basich. La pieza condensó el eje de la exposición y de esa manera técnica y cosmovisión dialogaron sin competir.
Caya es diseñadora de modas y gráfica a la vez que cuenta con experiencia en dirección de arte y vestuario para cine, TV y teatro.
Comenzó trabajando con joyería en vidrio en 1999 y escaló a formatos monumentales que desafían la percepción donde la pregunta por el lado del espectador aparece sola: ¿es vidrio?.
Caya domina el vidrio dicroico, material exigente por su brillo, color y movimiento.
Utiliza la técnica del vidrio fusionado, que descubrió hace 30 años en Ajijic, Jalisco convirtiéndose en una de las pocas mexicanas en dominar el trabajo con dicroico.
La artista dice trabajar con vidrio, corazón y fuego y eso se percibe a primera vista.
“Entre hilos y granos” no idealiza la identidad: la pone en tensión, la vuelve transparente y, paradójicamente, más sólida.
Si el arte popular es memoria en acción, aquí el vidrio no decora sino que revela.
Reconocimientos internacionales: su obra fue seleccionada para la ARTROOMS FAIR SEOUL 2018 y exhibida en la LOA Kueyoung Korea Gallery.
